Ventajas y desventajas de los padres jóvenes

Padres adolescentes La llegada de un recién nacido a una familia es un motivo de alegría y emoción. Pero la edad de los progenitores también influye en el crecimiento y educación de los pequeños. Unos padres adolescentes o de veintitantos, se encontrarán física y mentalmente más capacitados para criar a un recién nacido. La vitalidad de una persona joven le permitirá no dormir por las noches lo suficiente y aun así estar lo suficientemente despierto durante el día. La adaptación de los padres jóvenes al horario de un niño pequeño será más sencilla.

Otra ventaja de ser padres jóvenes es que el niño nacerá en un ambiente en el que las costumbres hogareñas todavía no estarán muy afincadas. Así no será sometido a un estricto horario con hábitos arraigados, sino que se podrán flexibilizar en función de las necesidades tanto de los padres como de los hijos. Sin embargo, si los niños llegan cuando la pareja tiene 6 o 7 años de matrimonio, será muy difícil cambiar la rutina. El hecho de que los progenitores sean jóvenes, implica que los abuelos también lo sean de forma que ellos también podrán disfrutarlos y cuidar de ellos sin problemas cuando sea necesario. La vitalidad de los abuelos también será de lo más importante.

Pero también tiene algunos inconvenientes que pueden dificultar la tarea de ser padres. Es el caso del asunto económico. Tener un hijo implica un sinfín de gastos, principalmente durante los primeros años de vida, por lo que la familia deberá tener una cierta estabilidad económica para asegurarse poder hacer frente a todos los costes de la educación y crianza del pequeño. Tal y como está la economía en la actualidad, muchas parejas jóvenes, todavía sin esa estabilidad buscada, tienen que esperarse a poder traer hijos al mundo. Tenerlos, a pesar de no contar con esa estabilidad puede suponer problemas en la crianza del pequeño.

Otra dificultad de ser padres adolescentes o jóvenes estará en la capacidad de sacrificio. Tener un hijo implica renunciar a muchas cosas: dejar las salidas nocturnas para cuidar del pequeño, olvidarse de los caprichos personales para destinar ese dinero a la compra de pañales y ropita infantil, no dormir por las noches…Renuncias que a largo plazo pueden dificultar la convivencia entre ambos progenitores.

Los expertos dicen que la edad perfecta para tener hijos, tanto para los padres como para evitar el riesgo de engendrar niños con problemas está entre los 22 y 30 años.

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