7 consejos de alimentación para niños…

Cuando vemos que no conseguimos que nuestro bebé coma como creemos que debe  comer, nos entra la desesperación y tras preguntar a las amigas de cuál es su situación y al pediatra, nos encontramos en un mar de dudas.

Os damos algunos consejos para intentar solucionar esta situación:

1. Nunca hay que obligar a comer a un niño. No son como los adultos que pueden estar inapetentes por los cánones de la moda, pero con los niños no hay que obligarlos a tragar.

2. No hay una norma básica de la cantidad de comida que les hace falta. Por lo tanto, cada niño comerá en proporción a su cuerpo y la energía que gaste, por lo que cuanto más mayores se van haciendo y más desgastan, más alimento necesitarán.

3. No despertarlos para darles el biberón, hay que respetar su sueño. Hay algunos padres que les enchufan el biberón mientras duermen y al despertar no comen, ya que han sido alimentados con anterioridad.

4. No es conveniente inflarlos a dulces y chucherías,…se puede convertir en un hábito, nada saludable. Muy de vez en cuando se puede dar el capricho, pero nada más.

5. Poner en el plato lo que come habitualmente, si ponemos más seguramente se llenará antes de comer. Si ponemos lo necesario y se queda con hambre, pedirá más.

6. Si no forzamos a que coma un determinado alimento y le provocamos curiosidad por descubrir nuevos sabores, lograremos que no coja manía a un determinado alimento para siempre. A partir de los 6 meses podemos ir introduciendo nuevos sabores.

7. Es muy común el rechazo a las verduras porque no se les saca el gustillo en pocas cantidades, hay que comer mucha cantidad para sacarle algo sabroso, por lo que los niños se casan y provoca el rechazo. Mejor pocas cantidades pero más veces.

Hasta aquí hoy, seguiremos dando más consejos ya que el tema de la comida nos acompañará varios años de la vida de nuestros pequeños…

¿Y si intento que duerma solo?

Han pasado 12 meses y debemos buscar el beneficio del sueño para nuestro bebé y para nosotros. Debemos comenzar a intentar que duerma sólo y nos referimos a otra habitación, porque suponemos que ya está durmiendo en su cuna aunque sea en la habitación de los padres.

El dormir bien y poder conciliar el sueño es muy beneficioso para ambos ya que contribuye a una mejor salud y mayor actividad y energía. Tenemos que convertirlo en uno de los hábitos más importantes en su vida y orientarlo bien desde el principio, es decir, debemos marcar unos horarios de sueño y cumplirlos.

Para los bebés no es nada recomendable que duerman con los padres, ya que existen diversos riesgos como ahogamiento, caída,…

A ellos les gusta dormir con nosotros, pero como comentamos, debemos crearles el hábito por los múltiples beneficios que conlleva.

Según vayan creciendo debemos convertir estos hábitos en rutina para que ellos solos sepan cuáles son las pautas a seguir.

Marcaremos la hora de irse a la cama y la cumpliremos siempre, así ellos según vayan creciendo inconscientemente sabrán que se les aproxima su hora, es más, les entrará el sueño.

Tenemos que tener una habitación para ellos, para que sepan cuál es su espacio. Y crear un habiente relajado y cálido para transmitirles tranquilidad.

Podemos estar presentes a la hora de dormirle, bien acunándolo, cantando o contando un cuento, pero antes de dormirse debemos desaparecer de su vista para que no asocie el hábito del sueño a la presencia materna o paterna.

Si se despierta por la noche y viene a nuestra habitación, debemos acompañarle a la suya manteniéndonos firmes. Si tiene una pesadilla, le acompañaremos a su habitación y nos quedaremos con él para que se duerma, pero casos muy puntuales.

Si marcamos estos hábitos lo más pronto posible antes descansaremos nosotros y la salud de nuestro hijo se verá muy favorecida.