Embarazada a los 40

En casi todos los países desarrollados y en gran parte de aquellos que están en vías de hacerlo, se puede apreciar de forma clara como la edad media en la que las mujeres tienen su primer hijo se ha ido incrementado de forma imparable durante las dos últimas décadas.

La exigencia en el ámbito profesional y las dificultades que en muchos casos se tiene para compatibilizar la vida laboral con la maternidad ha provocado que muchas mujeres decidan retrasar el momento de ser madre en función de la estabilidad laboral y financiera, algo que cada vez se logra más tarde. Y es que en general el aumento de la esperanza de vida a provocado que las etapas se dilaten, por lo que este retraso de la maternidad es hasta cierto punto algo lógico y natural.

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Foto: Raúl Hernández González (Flickr)

La edad media en la que las españolas tuvieron su primer hijo superó en 2014 los 32 años, tres años más que hace dos décadas, duplicándose en este tiempo los embarazos en mayores de 40, cambiando de forma radical la percepción de las propias mujeres en cuanto a su reloj biológico ya que un 33% considera que pasados los 45 aún hay tiempo para ser madre.

Esta percepción no obstante no está en sintonía con la opinión de los expertos, que alertan de las consecuencias que tiene este cambio en la sociedad, en su mayoría negativas.
La tecnología en el campo de la fecundación artificial esta mejorando cada vez más, borrando casi definitivamente las barreras naturales que el propio cuerpo humano tiene. El debate sobre la moralidad de quedarse embarazada pasados los 40, cuando la posibilidad de que se produzca de forma natural es inferior al 5%, se centra sobretodo en el riesgo que supone para el feto esta gestación, multiplicándose por 10 el riesgo de el embarazo presente alguna anomalía cromosómica como la tristomía, causante de síndromes como el de Down, Patau y Edwards. A ésto se añade el aumento de abortos naturales, nacimientos prematuros y riesgo de parálisis cerebral de bebé. Otras consecuencias son el nacimiento de muchos bebes con un peso sensiblemente inferior a lo normal, lo que puede derivar en futuros problemas de salud, y como crecen las posibilidades de que estos embarazos traigan al mundo a gemelos o trillizos, con todo lo que ello conlleva.

Al margen de las consecuencias de tipo médico, el ser padres a edades avanzadas supone muchos cambios respecto a lo que podríamos llamar “normal”. Muchas son positivas, como el hecho de que suelen ser embarazos planeados y reflexionados durante tiempo, creando un ambiente más acogedor y estable al ser padres con más experiencia y recursos y normalmente contar con más tiempo para dedicar a los hijos.
Desde el punto de vista social, ya se ha denominado a esta generación como Generación Sandwich, entre los cuidados a los hijos pequeños y el cuidado de los ancianos padres, lo que obligará a dividir la atención entre ambos, algo que en países como España supone un gran problema, ya que en muchas familias la ayuda de los abuelos en el cuidado de los nietos es fundamental, especialmente para ayudar a compatibilizar vida laboral y familiar. Y no es sólo que los abuelos no puedan cuidar de los nietos y facilitar las cosas a los padres, en muchos casos estos niños no llegarán a a conocer a sus abuelos y se perderán algunas de las experiencias que marcan la vida y el carácter de las personas.

En conclusión se podría decir que, a pesar del lógico retraso de la maternidad provocado por el aumento de la esperanza de vida y en gran medida por el miedo a perder oportunidades laborales o verse discriminadas en éste, esta tendencia tiene una serie de consecuencias que en su mayoría resultan negativas para la sociedad en general, variándose una estructura familiar que en países como España se ha basado en la colaboración de padres y abuelos en el cuidado de los niños. Esto se podría intentar solucionar facilitando a los jóvenes el acceso a un trabajo digno que les permita formar una familia, y de forma más relevante, haciendo leyes que faciliten el compatibilizar vida laboral y la maternidad siguiendo el ejemplo de algunos países del norte de Europa.

Consejos para ser madre por primera vez

El primer embarazo marca la vida de todas las mujeres. En SOYMADRE nos preparamos para afrontar este momento único de nuestra vida con algunos consejos:

La visita al médico.  Es necesario visitar periódicamente al ginecólogo para hacernos las pruebas correspondientes y obtener una asistencia prenatal adecuada.  Así haremos un seguimiento de la salud del bebé como de la nuestra gracias a las ecografías y pruebas prenatales.

Mediante la realización de un ejercicio moderado y constante conseguiremos que mejore nuestra condición cardiovascular favoreciendo la circulación de la sangre y evitaremos estar más cansadasLa natación es el deporte más completo durante el embarazo, además del yoga o pilates que resultan la mejor técnica de relajación y permiten corregir nuestra postura, mejorando nuestra condición física de cara a un parto con menos riesgos.

Estar embarazada no está reñido con ir a la moda.  Cada vez son más las marcas que cuentan con una sección “maternity” que facilitan mucho la jornada de compras a las futuras mamás.  Debemos llevar ropa cómoda y no por ello debemos vestir con prendas anchas pareciendo un saco de patatas.  Un calzado cómodo resulta fundamental para nuestros pies, tus piernas también agradecerán que no lleves tacones o zapatos planos, pues los pies se resienten y notamos más hinchazón en las piernas.

La sensación de esperar un bebé, sobre todo si es la primera vez, provoca un sentimiento indescriptible para la mayoría de las mujeres.  Una mezcla de alegría y preocupación por el momento del parto.  Asistir a las clases de preparación al parto resulta muy beneficioso tanto para nuestra salud física como mental, ya que nos prepara para un momento cargado de sensaciones que todavía desconocemos.  En estas clases aprenderemos más sobre los cambios de nuestro cuerpo, las fases del parto, la higiene del bebé o la lactancia que nos ayudará a sentirnos más seguras y preparadas para los cambios que se avecinan.

La pareja también cumple un papel fundamental durante el embarazo.  Hablar con él sobre el nombre del bebé, cuál será su habitación y compartir las tareas, nos irá familiarizando con los nuevos cambios y nos sentiremos más acompañadas.

Cesárea, cómo hacer que la cicatriz se disimule

Dar a luz a tu hijo, tenerlo contigo…Son dos cosas que llevas esperando que lleguen desde que conociste tu estado. Pero puede que el parto no sea como esperabas, alguna pequeña complicación o simplemente que el pequeño no quiera salir, pueden ser las razones por las que los médicos tomen la decisión de practicarte una cesárea. Esto no quiere decir que el alumbramiento vaya mal, simplemente que por precaución, se prefiere utilizar este método. Pero si implica tener unos cuidados mayores que si el parto hubiera sido natural.

La cesárea es una intervención quirúrgica que requiere de un especial cuidado, sobre todo los primeros días. Por eso hoy queremos darte una serie de consejos para que la cicatriz resultante de la operación quede lo más disimulada posible.

Para empezar ten en cuenta que la recuperación será más larga que si el niño hubiera venido a través del parto natural. Asique si durante unos días crees que eres incapaz de hacer nada, no te preocupes, son las consecuencias de la cesárea.

EmbarazoIntenta evitar que la cicatriz tenga contacto con el exterior e incluso no la toques, de esta forma lograrás posibles infecciones. Si te molesta con el roce de la ropa, tápala con un apósito. Aunque lo que sí deberás hacer es ducharte todos los días y lavarla con jabón neutro. Al terminar asegúrate de que está completamente seca.

Ten mucho cuidado con el sol. No expongas la cicatriz sobre todo en verano, hasta pasado un año. La luz solar puede oscurecerla y dejarla con un tono diferente al de tu piel para toda la vida. Más vale un año sin playa o piscina que tener para siempre una cicatriz con un color distinto.

Muchas mujeres utilizan faja post parto para intentar recuperar la figura en el menor tiempo posible. En el caso de aquellas que han tenido un parto por cesárea, en primer lugar no podrán utilizarla hasta que no se hayan retirado los puntos y en segundo lugar, es recomendable que lo consultes con el médico, no siempre es bueno utilizarlas tras una intervención quirúrgica reciente.

Y para una recuperación menos lenta, cuando vayas a levantarte de la cama intenta salir de ella con movimientos lentos y pausados, sujetándote la tripa.

Son consejos sencillos que si los aplicas, verás cómo la cicatriz apenas se apreciará en tu vientre.