El rincón de pensar, un lugar ideal para la reflexión

A veces cuando nuestros hijos se portan mal no sabemos cómo reaccionar. Castigarlos sin jugar a su juguete favorito, o hacerlo sin la comida que más les gusta. Estos suelen ser los más comunes, aunque también están aquellos que sin ser un castigo propiamente dicho, les puede ayudar a pensar y reflexionar sobre aquello que han hecho mal y por lo que les hemos regañado.

Niño enfadado

Algunos expertos recomiendan crear un espacio precisamente para que los niños piensen cuando han cometido un mal acto. El “rincón de pensar”, la “silla de pensar” o la “silla del no puedo”. Da igual el nombre que le otorgues, el caso es que tanto tú como el niño sepáis a que os referís cuando habláis de ello. Este espacio está pensado sobre todo para pequeños de cuatro o cinco años, cuando ya son lo suficientemente mayores como para identificar qué han hecho bien y qué han hecho mal.

No es propiamente un castigo. Tú no les regañarás, simplemente les invitarás a que vayan a ese rincón de la casa para pensar y después de hacerlo, si lo consideran necesario, pedirán disculpas por lo que han hecho.

Aplicar esto en niños menores de cuatro años puede suponerles un problema. No tienen capacidad para recapacitar y pueden entenderlo como un castigo en lugar de una zona para la reflexión. Otra de las consecuencias pueden ser que no nos haga caso, que se le mande a ese lugar y se entretenga mirando las paredes o jugando con su propio cuerpo (pies, manos, ropa…) pero ni rastro de pensar. Puede ocurrir también que cuando se le mande al rincón llore y se asuste por estar en ese lugar de la casa completamente solo. Aunque a veces puede funcionar y ser él mismo quien señale el rincón cuando sepa que ha hecho algo mal.

Pero al igual que se crea un espacio en la casa donde se invita al niño a que reflexione, también es necesario desarrollar uno pensado para la reconciliación. Puede ser la alfombra del abrazo o el sofá del perdón. Así cuando hayan pensado sobre lo que han hecho, acudan a un lugar pactado para hacer las paces, pedir perdón o hablar sobre lo ocurrido. A este lugar debes ir calmada, sabes que para el niño será difícil disculparse, sobre todo teniendo en cuenta que no tiene más de 5 años. Debes escucharle sin regañarle, así será mucho más fácil para él.

Si sigues estos pequeños consejos, verás como los enfados se resolverán en un corto periodo de tiempo, sin regaños ni discusiones.

Cuidado con los niños en las Redes Sociales

Niña con ordenadorEl cada vez más rápido acceso de los niños a internet, hace que muchos padres se inquieten por saber qué tipo de contenidos están consultando en la red. Desde hace algunos años, las redes sociales se han convertido en la principal razón por la que los jóvenes, y no tan jóvenes acceden a diario a internet. Pero hay que tener especial cuidado cuando se trata de niños. A pesar de que estas páginas en teoría sólo permiten el registro a mayores de 15 años, no es difícil acceder fingiendo esa edad, a pesar de tener 11. Para eso, este tipo de páginas revisan continuamente los perfiles, y todo aquel niño que haya mentido en el año de nacimiento, automáticamente se elimina su perfil.

Por eso, los padres deben estar muy atentos a la edad en la que sus hijos acceden a estas redes sociales. Tuenti al principio, y más adelante Facebook, son las que más adeptos tienen. Cuando definitivamente tengan su propia cuenta, asegúrate que su perfil tiene todos los máximos ajustes de privacidad para que sólo puedan acceder a él las personas a las que él se lo permita.

Cuando definitivamente les dejes tener su propia cuenta, pon algunas normas, como el tiempo que pueden pasar en ellas, acordar unas contraseñas o advertirles de no facilitar a nadie por internet datos personales como nombre, número de teléfono, dirección de la vivienda…

Los padres deben controlar a sus hijos en internetAún así, los padres no deben levantar la guardia y estar atentos a la actitud o los cambios de humor que sus hijos experimenten. A través de internet también hay acoso, y quizá sea incluso más peligroso que el que se produce en aulas. La no identificación de los acosadores les permite amenazar a los niños, niños que a su vez creen en todo lo que les dicen por internet, creyéndose las advertencias que les pueden llegar a hacer sobre lo que le puede pasar a su familia si no hace tal o cual cosa.  Por eso, deberán tener en cuenta cinco actitudes de alarma que pueden indicar problemas en tus hijos. Alteraciones en el sueño, un aumento en la falta de concentración en el colegio, inhibición ante el contacto social, cambios en el estado de ánimo y disminución en el rendimiento académico.

En cuento notes que tu hijo tiene algún síntoma de los anteriormente mencionados intenta acceder a su cuenta personal en las redes sociales para tratar de leer sus mensajes, mensajes en los que puedes encontrar la respuesta al cambio de personalidad en el pequeño. Si encuentras algo sospechoso, primero tranquilízale, y después acude a alguna comisaría para que se encarguen de investigar la procedencia de esos mensajes. En la mayoría de las ocasiones, las amenazas proceden de niños de clase, pero en algunas, también son adultos que encuentran divertido acosar a menores a través de la red.

Cuida sus dientes desde los primeros meses

Uno de los cuidados más importantes que debemos tener con nuestros hijos desde que nacen es el de los dientes. Si bien hasta los 8-12 meses no empiezan a salirles (dependiendo del niño), se puede evitar que ya, los de leche, nazcan colocados lo que supone una mayor prevención para los definitivos.

Crecimiento de los dientesPara los pequeños que todavía son lactantes y comen a través del biberón, es importante que dos veces al día, los padres les limpien las encías con un pañito limpio o un rollito de gasa. Poco a poco iremos generando un hábito de limpieza e higiene que ayudará a que los dientes de los niños nazcan más fuertes y sanos, lo que generará en ellos un mejor crecimiento.

A medida que van creciendo, hay que fortalecer aún más estos hábitos para que los niños sepan de la importancia de lavarse los dientes después de cada comida. A partir de los dos o tres años, los padres deben ir incorporando pequeñas cantidades de pasta en el cepillo de dientes. No se recomienda hacerlo antes porque los pequeños pueden atragantarse e incluso tragárselo. Y eso sí, siempre lo tienen que hacer con la supervisión de un mayor que le indique cómo lo tiene que hacer.

Y ya cuando llegan a los 3-4 años, los niños deben hacer su primera visita al dentista para que el profesional compruebe el estado y el desarrollo que van experimentando los niños en su dentadura. Para que los niños no teman en el futuro estas consultas, debe ser agradable, con posibles regalos y el apoyo en todo momento de los padres para que sepan que no les va a pasar nada.

Cepillar dientesSi hay algo que les gusta a los pequeños son aquellos alimentos con azúcar, sobre todo las “chuches”. Después de cada ingesta es importante que se laven los dientes, independientemente de si son de leche o definitivos. Si no, es posible que empiecen a aparecer pequeñas caries que pueden llevar a los niños a comenzar desde muy temprana edad con los empastes.

También hay que acostumbrar a los niños desde muy temprana edad a hacer uso del flúor que protegerá a los pequeños frente a las caries. ¿Por qué es importante que hagan uso? Porque ayuda a al esmalte a que el esmalte de los dientes se endurezca, disminuyen las bacterias de la placa bacteriana, ayuda a reparar el esmalte dañado en los primeros años de vida y los protege frente al ataque de las caries.

Ya sabes que el cuidado de los dientes en las etapas iniciales puede ser fundamental para el desarrollo futuro de los dientes de los más pequeños. Estos cuidados te llevarán tan sólo unos minutos al día, recuerda que si los haces a diario, prevendrás las enfermedades bucales de tu hijo.

¿Cómo debemos despertar a los niños?

Cada mañana el mismo problema. Llega la hora de despertarse y con ella los lloros y el mal humor de tu hijo por no querer salir de la cama. Por eso tienes que ser especialmente cuidadoso en este momento del día.

Niño durmiendoLos niños entre siete y diez años necesitan una media de diez horas diarias de sueño para recuperar las fuerzas y las energías que consumen durante todo el día. Por eso debes hacerlo con el máximo cuidado posible para que este momento no se convierta cada amanecer en una constante rutina de lloros y gritos que enfadarán a los padres y a los niños.

Este momento crítico no sólo afecta a los niños más grandecitos, sino también a los más pequeños. Los pequeños de entre 2 y 3 años son los que más problemas suelen dar porque aunque hayan dormido el tiempo suficiente, prácticamente siempre necesitan un “tiempo de reacción” para espabilarse.

Muchos padres creen que dejarles 10 minutos más de cama para que logren despertarse bien es una posible solución para apaciguar este momento del día tan trágico para algunos pequeños. Pero con esto conseguiremos todo lo contrario, es decir, iremos con diez minutos de retraso y tendremos que hacer todo mucho más rápido, lo que puede suponer que no se desayune bien o que se olviden algunos materiales del colegio en casa.

Intenta despertar a tu hijo con caricias y palabras bonitasA la hora del despertar evita hacerlo con modales bruscos que puedan alterar a los pequeños e incluso provocarles el llanto. Por tanto descarta darles la luz de golpe o quitarles la sábana. Sustituye estas acciones por palabras de cariño, transmitiéndoles seguridad y tranquilidad. Intenta hablarles con ternura, con palabras amables y caricias que le hagan sentir bien nada más despertarse. Puedes animarle a que se levante diciéndole que un suculento desayuno con sus galletas preferidas le está esperando en la cocina.

La primera comida del día puede ser un buen momento para reforzar la comunicación entre los padres y los hijos. Debes preguntarles qué van a hacer hoy en clase y animarles a implicarse en todos los juegos del colegio. Para los niños más mayorcitos puede ser un buen momento para hacer un resumen de las actividades que protagonizarán su día. Y si tu hijo es de los que puede mejorar en las notas, evita comenzar el día con enfados respecto a este tema. Resérvate para la hora de la comida o la cocina cuando todos estéis más despiertos.

Con estos sencillos consejos puedes hacer que tu día comience con buen pie.

Consejos para madres ocupadas

Madres ocupadasCuando una mujer se convierte en madre por primera vez puede que tenga momentos de desesperación en los que no sepa cómo conjugar la vida laboral,  con la personal y además con la de la casa. Si te ocurre, no te preocupes, durante los primeros meses es algo normal. Sólo tienes que tranquilizarte, hacer un planning e intentar seguirlo, para que así, vaya todo sobre ruedas. Para empezar, debemos ser más organizadas. A veces perdemos tiempo en buscar las llaves, el móvil o el material de trabajo. Nos lo ahorraríamos si pusiéramos cada cosa siempre en el mismo lugar, tomar como hábito dejar las llaves a la entrada, el móvil encima de la mesa y las carpetas guardadas en el bolso para tenerlas siempre recogidas.

Un calendario nos puede ser de mucha utilidad para anotar aquellas fechas importantes para ti y para el pequeño. Cumpleaños de amigos, médicos, reuniones de padres…Intenta además dejarlo en un lugar visible. El frigorífico suele ser ideal, lo verás siempre que vayas a él a coger cualquier cosa. Aunque también es recomendable que en el bolso lleves siempre papel y boli para anotar todo lo que se te pueda ocurrir cuando estés en el trabajo y evitar así que se te olvide.

Madre comprando en supermercadoEl caos que puede llegar a formarse en casa puede alterarte hasta cotas imprevisibles. Intenta repartir las tareas domésticas entre personas y días. Elige un día para la limpieza y cúmplelo. Para la compra será bueno que lleves la lista hecha para evitar perder más tiempo en el supermercado pensando qué es lo que hacía falta en casa.

Será imprescindible que a medida que los pequeños van creciendo, ellos también colaboren en tareas de la casa. Intenta además enseñarles que todo lo que descoloquen cuando están jugando, lo ordenen cuando terminen. Si lo hacen, será una gran ayuda para ti, porque te ayudarán y para ellos porque entenderán que todo lo que saquen de su sitio deberán volverlo a poner donde corresponde.

Son pequeños consejos que si los pones en práctica verás como el tiempo que puedes dedicarte a ti misma aumentará.

Anima al padre a formar parte del embarazo desde el primer día

La llegada de un niño pone “patas arriba” la casa. No sólo en el cuanto al orden se refiere, sino que también puede provocar alguna discusión entre la pareja por querer hacer las cosas cada uno a su manera. Es en este momento cuando el padre primerizo puede sentirse alejado del pequeño en parte por la pronta vuelta al trabajo y también por el vínculo de unión que siempre se genera entre la madre y el pequeño.

Padre primerizoPara evitar esto implícate desde el primer momento que conoces el embarazo en el día a día de tu mujer. Por suerte esta situación ha cambiado. Desde hace una década, los padres han abandonado esa visión observadora de todo el proceso y participan en la mayoría de las actividades que conlleva formar parte de esta nueva experiencia. Acuden a las clases de preparación al parto y participan en las compras previas de todo lo que necesita un niño cuando nace.

Pero en sus propias manos está evitar esa sensación de abandono. ¿Cómo? Participando activamente en todas las tareas que lleva un niño recién nacido. El hombre tiene que aprender a cambiar los pañales, a acariciar con mucho cuidado al pequeño por la sensibilidad de su piel e incluso a tener paciencia todas las noches para contarle un cuento.

No dejes que los temores iniciales del primer hijo te conviertan en un padre inactivo. Debes tener la iniciativa en la toma de decisiones y no temer por hacerlo mal, está claro que tanto para uno como para la otra es la primera vez y siempre habrá discrepancias en algunos asuntos. Invita a tu marido a que se implique en el día a día del pequeño sin miedo.

Regañar a los niñosDurante los primeros meses de vida del niño la intuición va a ser fundamental. El padre debe hacer siempre lo que considere correcto para su educación.

Tanto los padres como las madres deben aprovechar los momentos de ocio como forma educativa. Enseñar jugando es de las formas más eficaces para aprender. Se pueden desarrollar habilidades motoras, del lenguaje y estimular el desarrollo cognitivo del niño.

Pero sin duda, lo que ambos tendrán que hacer es organizar el tiempo. Ya no hay tantas horas del día para dedicar a uno mismo, sino que prácticamente todas se las lleva el pequeño. Aunque los dos tendrán que administrarlo de tal forma que también queden horas para pasar en pareja, haciendo que este momento tan especial en la vida de una persona no suponga una pérdida de relación.