¿Qué es mejor: régimen de visitas o custodia compartida?

¿Qué es mejor: régimen de visitas o custodia compartida? Esta es la pregunta que muchos padres se plantean en el momento de una separación. Y es lógico que sea así, ya que se escuchan opiniones para todos los gustos. Hay quién dice que la custodia compartida puede ser contraproducente para los niños, ya que no van a tener conciencia de tener un hogar.

Este argumento ha sido desmontado por muchos expertos en psicología de menores, que indican que los niños se caracterizan, precisamente, por su gran capacidad de adaptación y que lo que para un adulto puede ser un poco más complicado de asumir, ellos lo van a llevar con total normalidad tras el proceso lógico de duelo que sigue a una ruptura familiar.

De hecho, los niños con custodia compartida no van a echar de menos a uno de sus padres como ocurre cuando se marca un régimen de visitas, ya que está demostrado que en estos casos la persona que no convive con el menor acaba jugando un papel muy secundario en su vida.

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Los problemas de los regímenes de visitas

Cuando se marca un régimen de visitas, uno de los padres va a ver al niño o niña una tarde por semana, con suerte y un fin de semana de cada dos, además de la mitad de las vacaciones escolares. Pero, salvo honrosas excepciones, no se le da participación en las decisiones diarias que afectan al niño.

A causa de esto, cuando están con su hijo, suelen tener la sensación de que para ese poco tiempo que están juntos, su misión es hacer que sea algo especial. Quieren, en cierta medida, compensar al niño por todo lo que no pueden darles a diario. Y eso acaba siendo un serio problema.

Dos hogares con normas claras

En un régimen de custodia compartida lo ideal sería que los padres hablaran y marcaran unas normas consensuadas básicas para el menor. Por ejemplo, los horarios de vuelta a casa. Dado que el hijo convive durante todo el año con ambos padres es más fácil evitar que uno de ellos acabe “sobornando” al menor para ganarse su afecto. Y si el hijo/a es adolecente, concretar en las dos casas el horario de vuelta si salen por la noche o se junta con sus amigos como también, en caso de no volver a la misma casa, decirle a la madre o al padre a que casa volverán.

Estas normas básicas darían una estabilidad y una sensación de normalidad en la vida del menor que le harían muy fácil adaptarse a la situación, pudiendo disfrutar de sus padres de una manera civilizada y natural, ejerciendo como tales y no como actores secundarios.

En ocasiones se complica cuando tanto el padre como la madre conviven con sus respectivas nuevas parejas. En ese caso, las normas de la casa suelen cambiar un poco. Pero lo mejor en todo caso es tener una buena relación con la ex pareja para aclarar y comentar las normas de cada casa, y que el niño o los niños, sigan con estas normas en las dos casas.

La protección no es saludable

Nuestro instinto biológico nos pide que cuidemos de los niños, no solo de los propios, sino de todos. Este hecho no es discutible y se debe en general, a que el ser humano, como todas sabemos, es el animal que nace más indefenso y tarda más en valerse por sí mismo.

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Pero en nuestros días, a menudo se confunde la protección con la sobre-protección, y es algo que a los adultos nos cuesta distinguir, y muchas veces incluso pensamos que somos mejores padres debido a que nos preocupamos mas por nuestros pequeños. En este articulo vamos a desmontar ese mito, ya que, la psicología demuestra, no solo que no es beneficiosa la sobre-protección, sino que es perjudicial, incluso podría decirse que no es saludable psicológicamente hablando

Los padres sobre-protectores están completamente convencidos de que su manera de tratarlos no va a dañar su salud mental, porque no van a dañar su autoestima, “no les va a faltar de nada”, pero no se dan cuenta de que la educación es ofrecer a los niños herramientas para la vida, para relacionarse en un mundo adulto, y este modelo, los educa a para un mundo irreal, en el que no podrán vivir para siempre.

Es obvio que no debemos, en ningún caso, dejar de satisfacer sus necesidades básicas, pero debemos preocuparnos más en averiguar que tareas son capaces de hacer por ellos mismos a esa edad, y menos de cuantos peligros le acecharán si no hacemos esas mismas tareas por ellos. La incertidumbre de si será capaz y de si le pasará algo, estará ahí y por ello debemos estar vigilantes por si surgiera cualquier problema en las primeras edades, pero debemos tratar de no transmitirles la sensación de que no pueden hacerlo solos, ya que si esa idea la interiorizan tendrán graves problemas en los años sucesivos.

Otro problema que suelen tener los padres sobre-protectores es no poner normas, no darles responsabilidades ni obligaciones. Falsamente creen que las normas pueden causarle al niño un malestar innecesario, por ello deben evitarlo. Este sistema, no prepara al niño para el mundo real, en el que todos los actos tienen consecuencias, este desajuste es mucho más perjudicial que el pequeño berrinche puntual que puede causar cumplir ciertas reglas la primera vez.

Este modelo parental puede crear los siguientes problemas psicológicos en sus hijos:

Miedos

Pueden convertirse en personas con muchos miedos, miedos a todo lo que pueda ocurrir y también a lo que no, estas personas han captado de su entorno que el mundo es un lugar peligroso y que una catástrofe puede ocurrir en cualquier momento.

Dependencia

Este modelo no ofrece herramientas a para solucionar problemas, por lo que pueden hacerse dependientes de alguna persona que pueda solucionarlos, ya que ellos se ven incapaces, y realmente no saben. Además no solo necesitan a alguien para lo problemas, puesto que tampoco son capaces de tomar decisiones por ellos mismos, ni de gestionar una vida adulta, por ello es imposible que sean independientes.

Baja autoestima

Derivado del problema anterior, surge la baja autoestima, ya que la dependencia crea una gran inseguridad en uno mismo, su auto-concepto será el de ser un verdadero “inútil”.

Como hemos visto antes este aspecto es muy tenido en cuenta en las familias en la crianza, pero hace un efecto rebote al pasar a la vida adulta, por este motivo es importante que las familias sean conscientes de esta posibilidad.

Baja tolerancia a la frustración

Durante el tiempo que ha estado en casa, no ha sufrido ningún desengaño, por ello piensa que el se merece que todo salga como el desea. Pero eso, por suerte o por desgracia choca con la realidad por lo que la frustración estará casi garantizada al salir del “nido”, esto le llevará a reaccionar con ira o agresividad con sus compañeros, creándole grandes problemas de relación social.

Estas son algunas de las consecuencias que puede crear este estilo de crianza, y como puede comprobarse, son verdaderamente poco saludables para nuestros hijos, por eso es interesante que al detectar cualquier problema en su relación parental o tiene alguna duda en su manera de educar consulte con un especialista, como el psicólogo Javier Vilches, especialista en psicología infantil y terapia familiar.

 

La temida vuelta al cole

Este es un mes de comienzos. Sí, la gran mayoría de las personas -esos millones de desplazamientos de los que suele hablarnos la DGT- regresan de las vacaciones con las pilas cargadas o con el síndrome de depresión postvacacional, pero vuelven.

Un momento en el que recurrimos, un año más, a esos propósitos que nunca solemos cumplir. Lo más gracioso suele ser que aprovechamos siempre las mismas fechas para engañarnos, siendo septiembre y enero los meses clave para ese extraño comportamiento.

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marta … maduixaaaa

Por lo tanto ahora que comenzamos septiembre intentaremos dar algunos consejos para que la vuelta al cole de nuestros hijos no nos haga sufrir la temida cuesta de septiembre, tanto de forma económica como emocional.

  • Comenzaremos por acostumbrar a los pequeños progresivamente a sus nuevos horarios. Después de llevar casi tres meses acostándose y despertándose más tarde llega el momento de imponer la disciplina, de conseguir que una semana antes aproximadamente, comiencen a acostarse y a despertarse antes. De esta forma, cuando comience la rutina los pequeños ya estarán acostumbrados y no tendrán que sufrir un cambio tan brusco de costumbres.
  • Una buena forma de no volvernos locos y gastar más de la cuenta puede ser elaborando una lista de las cosas esenciales. Una mochila nueva, ropa cómoda, material escolar, etc. Una lista que irá incrementando pero que evitará compras compulsivas y de esta forma se ahorrará.
  • Mentalizar al pequeño sobre sus nuevas responsabilidades. Sí ha tenido un verano perfecto ha sido porque se lo ha ganado y si el año siguiente quiere disfrutar de la playa o de la piscina tiene que cumplir durante el año. Refuerza de esta forma los buenos comportamientos y comienza a formar una conciencia sobre las consecuencias de los actos.
  • Hay que ser consciente que cuando nuestros pequeños van al colegio están allí para formarse, pero la educación viene de casa. Pon normas y refuerza los buenos comportamientos. Además debes tener en cuenta que la alimentación es algo clave en el rendimiento académico, por lo tanto, oblígales a que desayunen bien.
  • Interésate por lo que tu hijo hace en el colegio. No sería el primer niño que en su casa se comporta como debe pero que en el colegio es un “bicho”. Pregúntale directamente, día a día las cosas que han sucedido a su alrededor y de vez en cuando habla con los profesores, ellos son realmente los que te pueden orientar.

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    Iglesia en Valladolid

Por lo tanto podemos proponernos hacer estas cosas para que la educación de nuestros hijos mejore. Pero no como un propósito de esos de los que os hablaba antes, estoy  hablando de uno de los de verdad. Y es que no podemos hacer con la educación de nuestros hijos lo mismo que con el gimnasio –salvando las distancias por supuesto- hacer todo lo que debemos durante la primera o incluso las dos primeras semanas y después “abandonarlo” progresivamente.

Que seas bienvenido septiembre, este año te aseguro que este propósito lo cumplo.

4 películas para niños con mensaje

Todos recordamos lo embobados que nos quedábamos de pequeños frente a la televisión o enterrados en una butaca del cine. Y es que el cine tiene un gran poder para despertar nuestra imaginación, mostrarnos otras realidades, contarnos historias, despertar nuestra visualidad.

A la hora de buscar películas para niños siempre se puede tirar de las recurrentes películas Disney o Pixar. Pero aquí os traemos algo distinto. Aquí van cinco películas con las que enseñar a tus hijos valores como fortaleza, creatividad o libertad.

1. Brave01brave

Esta es una película de 2012 conjunta de Disney y Pixar en la que, para variar, pudimos ver cómo una historia protagonizada por una chica no se centraba en la búsqueda del amor o del príncipe azul de turno. En esta historia ambientada en la Escocia medieval los niños podrán ver una protagonista aventurera fuerte que decide, con valentía y algo de temeridad rechazar un destino con el que no está de acuerdo.

2. Mi vecino Totoro02totoro

El director del extinto Studio Ghibli, Hayao Miyazaki, dio al mundo del cine de animación varias joyas atemporales y para todos los públicos. Pero puede que Mi vecino Totoro sea la más conocida de todas ellas. Y es que esta película cuenta una historia preciosa que transmite valores de respeto a la naturaleza y es un canto a la infancia y todo lo que conlleva esa hermosa y decisiva etapa de la vida. Tus hijos se enamorarán del adorable personaje de Totoro.

3. Chicken Run, 03chickenEvasión en la Granja

Esta película recordará a los asultos desde los primeros minutos a La Gran Evasión. El mensaje es parecido, si no igual, aún ante situaciones adversas, uno nunca debe rendirse a vivir una buena vida. Esta película muestra la lucha de un grupo de gallinas por lograr la libertad de su cautiverio en la granja de una cruel gallinera. A tus hijos les encantará esta película hecha con muñecos de plastilina que enseña que siempre hay que luchar por nuestra dignidad.

4. Happy Feet, Rompiendo el hielo04happyfeet

Mumble, el pingüino que protagoniza esta historia, no canta bien, aunque baila como nadie. Pero en el mundo de los pingüinos emperador uno debe cantar bien para atraer una pareja, así que Mumble está marginado por su tribu. No obstante, en su camino durante la historia, Mumble se da cuenta que todo el mundo tiene algo que ofrecer, aunque no sea lo que marca la norma, y de que no es malo ser diferente a la mayoría.

¡Qué ilusión! Su primera papilla

A los padres primerizos dar la primera papilla a nuestro hijo, nos hace mucha ilusión pero siempre nos viene a la cabeza esas preguntas como….alimentacionbebe

¿Se lo comerá? ¿Como reaccionará?

 El bebe desde que nace , se alimenta exclusivamente de lactancia materna o de leche de fórmula hasta llegados los 4 meses aproximadamente, que el pediatra te vaya dando indicaciones.

¿Cuando introducir nuevos alimentos?

Empezaremos con la papilla de fruta o cereales, yo personalmente prefiero la de fruta, así empezamos a sustituir la toma de la tarde, para que el bebe se acostumbre a la merienda con fruta.

Las frutas más adecuadas para ir incorporando son el plátano, manzana, pera y zumo de naranja y evitar por ahora el melocotón por posibles alergias.

En esta etapa se debe tener mucha paciencia, ya que la función, mas que alimentar al principio, es el aprendizaje. El bebe pasa de tomar solo pecho o biberones a comer sólidos.

Muchos bebes no aceptan la cuchara, no insistas poco a poco aceptará las papillas.

Cuando conseguimos que ya se tome la papilla de fruta y la de cereales por la mañana, toca otro cambio fuerte para los bebes, ya que el siguiente paso son las papillas de verdura con carne. Utilizaremos carne como pollo, pavo y ternera, pero personalmente yo prefiero el pollo para comenzar, por su jugosidad y suavidad en el sabor.

Preparamos la patata, zanahoria, calabacín y pollo, sin usar nada de sal y lo cocemos todo bien. Hay que triturarlo muy bien para que esté lo mas suave posible, al principio les costará comer si notan cualquier textura.

Parece una tontería el triturarlo y la cocción perfecta pero para los bebés seguramente si lo noten mucho si no esta bien triturado.

Yo aconsejo los robots de cocina ya que realizan todas las funciones en uno: Triturar ,Calentar  y Cocinan al vapor la comida.

Os aconsejo los robots de cocina 2 en 1, que puedes cocinar y  triturar a la perfección, solo dándole la vuelta al mismo recipiente donde lo has cocinado sin usar mas de uno.  Y así ahorras en tiempo y espacio en la cocina.  Normalmente te vienen con el libro de recetas para ir introduciéndole todos los ingredientes poco a poco a la alimentación del bebé.

Y lo mejor de todo esto, es que no acabas con la cocina toda manchada y que encima luego el bebe con 2 cucharadas y no quiera mas papilla y acabe llorando, nosotros cabreados y la cocina que parezca que haya pasado un huracán por ella. Hay madres que prefieren preparar las papillas todos los días y hay otras que prefieren congelarlos. No habría problema, sólo que se aconseja  que se evite congelar los tubérculos por la cristalización de las texturas y no suele ser del agrado de los bebés .

Bueno esto es un poquito el día a día de la alimentación de los bebes en su primer año.

Os aconsejo que tengáis mucha paciencia y  quererlos mucho porque por mucho que te tire la papilla a la cara, te ensucie la ropa y la cocina,  y te enloquezca con los llantos, seguramente  la siguiente  papilla tendrás las mismas ilusiones de dársela como la primera.

Comenzar el colegio sin dramas

En septiembre es momento de empezar el colegio. Para muchos niños será la primera vez y se enfrentarán a algo desconocido que les puede causar estrés y ansiedad. El primer día puede que no sea tan traumático, ya que no saben muy bien a dónde van, ni durante cuánto tiempo. Pero el segundo día es muy común ver dramas a la puerta de las guarderías o de los colegios.

Tenemos que entender que para el niño es un gran paso. Abandonan su círculo de seguridad. Salen de su hogar y tienen que compartir su tiempo con niños y profesores que no conocen. Por eso es importante que el cambio sea gradual y que tengamos mucha comunicación con los cuidadores de nuestro hijo. Pero más importante si cabe es que el niño vea todo con mucha naturalidad, que no nos vea nerviosos o inseguros.

Vuelta al cole

Es muy común que nos veamos a la puerta de la guarde con un nudo en la garganta, pensando cómo pasa el tiempo, lo grande que se hace nuestro hijo y, por qué no una cierta incertidumbre por el hecho de no saber qué tal se adaptará nuestro hijo a esta nueva situación. Esto es natural que nos ocurra, pero nuestro pequeño no puede notarlo.

Por ello os vamos a dejar ciertos trucos que suelen ser muy eficaces:

  • Previamente nos tienen que haber escuchado hablar de manera positiva del cole. Tienen que asociarlo con un lugar al que ir a pasarlo bien, jugar con otros niños y divertirse. Incluso puedes contarle anécdotas bonitas de tu primer día de clase.  Esto hará que esté deseando que llegue el día D.
  • Si puedes, visita con él el centro antes. Enséñale su clase, los baños, el patio…  para que sepa cual es el lugar físico y que no se imagine cosas raras. Los niños tienen mucha imaginación.
  • Cuando llegue el día debes llevarle con toda tranquilidad, sin prisas, pero sin pausas… Lo ideal sería dejarle un par de horas y volver a buscarlo, para que se vaya adaptando. Pero no siempre es posible.
  • Si llora no hay que reñirle. Quítale importancia a la situación, pero déjale que exprese sus emociones y explícale que va a ser un rato y que posteriormente podréis estar otra vez juntos e ir al parque por ejemplo. No alargues la despedida y vete sonriendo, aunque por dentro te esté matando la pena.
  • Al recogerle, utiliza la misma táctica. No hace falta que hagas una fiesta, pero si que es bueno que te vea contento y que le preguntes que ha hecho. Eso sí, si en ese momento tu hijo no quiere o no sabe que contarte, no le agobies. Seguramente cuando esté preparado él mismo querrá contarte “sus cosas”.

Después de estos consejos recuerda, que los niños son niños y pueden salir por cualquier lado. Ante todo ten mucha comunicación con sus cuidadores y si tienes sudas sigue sus consejos ya que todos los años se enfrentan a estas mismas situaciones.

Vuelta al colegio, ¿cómo hacerla?

La temida vuelta al colegio está cada vez más cerca. Los niños llevan de vacaciones más de medio mes y cuando el próximo miércoles suene el despertador a primera hora de la mañana, los llantos protagonizarán más de una casa.

Vuelta al cole

Han sido muchos días en los que el ritmo ha cambiado por completo: se han acostado más tarde que lo hacían antes, el horario de las comidas no tiene nada que ver con el que hacen cuando están en el colegio…y eso les pasará factura el primer día que tengan que volver a la escuela.

Si queremos ahorrarnos llantos a primera hora de la mañana lo mejor seguir algunos consejos.  Los niños tendrán que acostarse antes los días previos al retorno. A partir de hoy ya será importante que a eso de las 9 los pequeños se vayan a la cama. Con cinco días acostándose a esta hora, el día previo al regreso no tendrán problemas, pues ya su cuerpo se habrá acostumbrado y a la hora prevista empezarán a tener sueño y pedirán la cama ellos solos.

La alimentación durante los primeros días de clase será también importante. Darles comidas energéticas como fruta, lácteos o verduras les ayudará a enfrentarse a todas las actividades escolares y extraescolares con la fuerza suficiente como para no acabarlas agotados.

Explícales que a la vuelta de la escuela, tendrán que hacer todas sus tareas, pero sin presionarles mucho. Diles que en cuanto las terminen podrán jugar con todos los juguetes que les han traído los Reyes Magos. Durante estos días estarán un poco nerviosos y quizá no tan obedientes como antes de las vacaciones, pero es algo normal, no les regañes demasiado, pero tampoco les consientas todo.

Lo normal es que te pidan irse a la cama más tarde para poder jugar con todos los regalos de Reyes, pero será importante que no cedas en este aspecto, de hacerlo, verás cómo al día siguiente te piden más tiempo en la cama, por lo que la estancia en el colegio será más dura para ellos, llegando a perder la atención a las explicaciones de los profesores.

La vida de un hijo único

Aunque ahora es cada vez más frecuente encontrar parejas y matrimonios con tan sólo un hijo, hace unos años esta situación no sólo no estaba mal vista, sino que además a los niños se les catalogaba como caprichosos y malcriados. Por suerte esta situación ha cambiado y ahora son muchos los matrimonios que prefieren tener tan sólo un hijo. Cierto es también que las condiciones sociales (y sobre todo económicas) está obligando a las parejas a retrasar la edad en la que tener descendencia, lo que hace que sólo les dé tiempo a tener un solo hijo. A esto además se le suma el hecho de que la situación económica no ayuda a criar más de un niño en la casa.

Hijo único

Son muchos los estudios que se han hecho en relación a la educación y crecimiento de un hijo único. A pesar de estar concebido socialmente como algo negativo, no siempre es malo que crezcan siendo el único niño de la casa.

Al estar rodeados de adultos madurarán antes. Intentarán copiar el comportamiento de los mayores y los tomarán como modelo de referencia en su día a día.

Es cierto que están en un contacto más directo con la soledad que cualquier otro niño con hermanos. Pero no siempre la soledad es mala, habiéndola disfrutado durante la infancia, cuando crecen no tendrán miedo a pasar tiempo solos, de hecho, se convertirá en una necesidad con la que estar tranquilos. Pero también debéis recordar que cuando son menores, es importante que aunque en casa estén solos, salgan a la calle a jugar, desde pequeños acudan a guarderías donde relacionarse con otros niños de su edad.

Dicen que los hijos únicos tienen mayor tendencia al egoísmo. Al estar en casa solos no se ven en la necesidad de compartir y dado el momento, no siempre ven con buenos ojos dejar a otros niños sus juguetes. Sin embargo, dicen que los niños que crecen sin niños en el hogar tienen mayor facilidad a la hora de hacer amigos. La ausencia de menores cerca les hace más receptivos a la hora de entablar relaciones con otros niños de su edad.

Al criarse solos en casa, sus padres ponen en ellos todas las expectativas. Se espera de ellos que lo den todo en el colegio y sean buenos en aquellas prácticas y deportes que desarrollen. Si no llegan a cumplirlas pueden sentirse frustrados al no satisfacer los objetivos que sus padres tenían marcados para ellos.

Son cosas que quienes son hijos únicos saben que son muy ciertas. Es mi caso. A mí nunca me ha costado hacer amigos de igual forma que he sabido convivir con la soledad haciendo de ella una gran aliada. Ahora con veintitantos, no temo estar sola, es una aliada cuando necesitas abstraerte del mundo. En favor de los hijos únicos tengo que decir que no todos son malcriados y engreídos. No siempre he tenido todo lo que pedía, y de hecho muchas de mis amigas, con hermanos, han tenido más cosas que yo. Aunque también es cierto que en mi infancia eché de menos alguien de mi edad con quién jugar, a quién contar mis cosas…

Imagen:www.elbloginfantil.com

Consejos importantes en la educación de los hijos

Ser madre y padre es una tarea muy difícil. Cualquier labor que nos pidan en el trabajo, será menos afanosa que educar a un hijo. Crecemos pensando que lo hacemos bien pero cuando los niños se hacen mayores, a veces vemos que no lo estábamos haciendo tan bien como pensábamos. Y es entonces cuando creemos que hemos fracasado como padres, que no lo llegamos a hacer bien nunca y que ahora la vida de nuestros hijos será peor por nuestra culpa.

Es importante decirles te quiero, y enseñarles a decirlo

En primer lugar, decirles a estos padres que en absoluto será culpa suya. Los hijos deciden vivir su vida, que para eso es suya, y ahí los progenitores no pueden hacer nada. Eso sí, desde que nacen hay que trabajar a diario para enseñar a los hijos determinadas cosas que no deben olvidar en la vida.

Para empezar, es fundamental para su futura vida enseñarles a decir te quiero. Es un sentimiento que estará presente en su vida siempre. Pero de nada servirá aprender a decirlo si no se siente querido entre la familia, entre los amigos. A veces los padres se crean unas expectativas para sus hijos que luego no satisfacen, lo que puede provocar que los descendientes se sientan mal por no haber saciado el deseo de sus progenitores.

Hay que educarles inculcándoles el respeto. Respetar a los demás pero también a ellos mismos. Los padres tienen que entender que aunque les hayamos educado en unos determinados valores, puede que cuando ellos crezcan no se sientan representados por esos mismos valores. Los progenitores deben respetar las decisiones de los hijos: estudiar o no estudiar, qué estudiar, el trabajo que quieren desempeñar y la pareja a la que han decidido entregarse. Ellos deben sentirse respetados en ese sentido.

Hay que hacerle saber a los hijos que los padres estamos para todo. Nuestra disponibilidad es máxima cuando se trata de solucionar un problema que les pueda surgir. Debemos explicarles que no seremos rencorosos, que estamos con ellos en todo lo que necesiten. Nuestra disponibilidad será máxima en todo momento.

La figura de los padres cuando los hijos son pequeños es primordial. Como progenitores, en nuestra mano está que en el futuro sean personas de provecho, que tenga las ideas claras sobre lo que quieren y lo que valoran en la vida.

Reuniones con profesores, necesarias para conocer su evolución en el colegio

Reuniones padres - profesorUna de las etapas más importantes en la vida de los padres y de los niños es el colegio. Quizá los primeros años de párvulos no sean muy complicados, pero a medida que crecen, debes prestarles más atención y dedicarles más tiempo, sobre todo cuando hacen las tareas y estudian para los exámenes que determinarán sus notas.

Por eso es muy importante que mantengas una buena comunicación con sus profesores. Las reuniones de padres y maestros están pensadas precisamente para eso, para que los docentes expliquen a los adultos, cuál va a ser el programa educativo del año, una oportunidad importante para mejorar la comunicación entre ambos. Eso sí, antes de acudir a una de ellas, prepárate todas las posibles preguntas y dudas que te puedan surgir sobre el recién estrenado curso escolar.

Pero también debes tener en cuenta que estas reuniones al comienzo del año escolar no deben ser las únicas a las que asistas. Generalmente a estos encuentros acuden todos los padres y se hablan en términos generales de cómo será el curso. Pero cada niño es un mundo, y las circunstancias que viven cada uno en su casa son muy diferentes. Por eso, debes concertar, al menos una vez al trimestre una reunión. La primera, nada más empezar el año. Ahí debes comentarle la situación familiar, sobre todo cuando ya son más mayores y comienzan a darse cuenta de que algo en el hogar no va bien.

Niños con malas notasSi los resultados en el colegio no son los esperados por los padres, es importante reunirse con los profesores para intentar hablar de las posibles soluciones. Estas reuniones son importantes para intentar definir el problema que está llevando a los niños a obtener esas malas calificaciones. De nada servirá culpar al profesor o ir dispuesto a responsabilizarle de esas notas negativas. El niño acudirá a las típicas justificaciones como “el profesor me tiene manía”, “el examen está aprobado, pero me ha suspendido porque no le gusto”. No debemos confiar en estas afirmaciones que los niños hacen para así defenderse de los malos resultados en las notas. Si tomamos una actitud inadecuada con el profesor, él enseguida se pondrá a la defensiva y no obtendremos ningún resultado.

Una forma eficaz de plantear el problema al profesor es la siguiente: “mi hijo dice que usted le tiene manía, pero estoy segura de que eso es imposible. No le gusta que le corrijan y está claro que a él le molesta. ¿Está en mis manos poder hacer algo al respecto?” Ante una conversación como esta, el profesor se sentirá dispuesto a ofrecernos todas las soluciones que crea convenientes para atajar el problema. Debes pensar que lo que está en juego son las notas de tu hijo y su educación, y no mostrar tu superación al maestro, pues él sólo hará su trabajo, y si los resultados del examen no son los adecuados, el niño suspenderá.

La relación con el profesor tiene que ser la adecuada, sabiendo siempre que por lo que están trabajando ambos es por la educación del pequeño.