Cuéntale tu historia a tus nietos

Muchos de nosotros recordamos a nuestros padres y abuelos contándonos historias de su infancia y de la nuestra propia. Nuestros mayores son la fuente de nuestra propia historia. Gracias a ellos podemos recordar (o al menos crearnos una imagen real) lo que vivimos cuando  éramos pequeños.

historia a tus nietos

Da igual que uno viva en la misma ciudad que sus nietos o en la otra punta del mundo; sea como sea, siempre querrá estar vinculado a su historia. El problema es que no siempre es posible sentarse a hablar horas y horas sobre recuerdos en común. Eso, aunque muchos crean lo contrario, no es un impedimento para poder compartir historias entre abuelos y nietos. Aún desde la distancia, eso es posible haciendo un libro de recuerdos.

Todos los niños viven épocas de preguntar a sus abuelos sobre su infancia (y, obviamente, también períodos de no querer saber nada). Hoy en día, la genealogía es algo que interesa a la mayor parte de las personas, porque conocer sus orígenes es algo que ayuda a empezar a escribir el propio camino. La genealogía es una parte importante de la identidad y está bien compartirla con los más pequeños.

Los libros de recuerdos pueden dar de la mano a la genealogía para crear un conjunto más que completo que ayude a contar y compartir tu historia con tus hijos o nietos. A la hora de crear este libro de recuerdos, recoge información como  dónde naciste, en qué calle vivías y cualquier cosa acerca de tu infancia que creas que vale la pena compartir. Detente también en tu periodo adolescente: tus amigos, tus estudios, tu primer trabajo

Dado que la historia familiar comienza con el momento en el que conociste a tu pareja, es importante prestar especial atención a este momento, ilustrando con fotografías o recortes el inicio y desarrollo de vuestra historia. Decora el libro con dibujos y pinturas y utiliza herramientas como tijeras, sellos de caucho, pegatinas o cualquier otra cosa para darle personalidad. Haz que cada página esté centrada en un acontecimiento importante de tu vida (o al menos en una época determinada) y que las decoraciones casen con el tema de cada página.

Lo más importante es que al terminar el libro puedas verte reflejado en él para que cuando tu nieto lo ojee, pueda entreverte también entre las fotografías, dibujos y recortes de periódico.