La protección no es saludable

Nuestro instinto biológico nos pide que cuidemos de los niños, no solo de los propios, sino de todos. Este hecho no es discutible y se debe en general, a que el ser humano, como todas sabemos, es el animal que nace más indefenso y tarda más en valerse por sí mismo.

sobre-protección

Pero en nuestros días, a menudo se confunde la protección con la sobre-protección, y es algo que a los adultos nos cuesta distinguir, y muchas veces incluso pensamos que somos mejores padres debido a que nos preocupamos mas por nuestros pequeños. En este articulo vamos a desmontar ese mito, ya que, la psicología demuestra, no solo que no es beneficiosa la sobre-protección, sino que es perjudicial, incluso podría decirse que no es saludable psicológicamente hablando

Los padres sobre-protectores están completamente convencidos de que su manera de tratarlos no va a dañar su salud mental, porque no van a dañar su autoestima, “no les va a faltar de nada”, pero no se dan cuenta de que la educación es ofrecer a los niños herramientas para la vida, para relacionarse en un mundo adulto, y este modelo, los educa a para un mundo irreal, en el que no podrán vivir para siempre.

Es obvio que no debemos, en ningún caso, dejar de satisfacer sus necesidades básicas, pero debemos preocuparnos más en averiguar que tareas son capaces de hacer por ellos mismos a esa edad, y menos de cuantos peligros le acecharán si no hacemos esas mismas tareas por ellos. La incertidumbre de si será capaz y de si le pasará algo, estará ahí y por ello debemos estar vigilantes por si surgiera cualquier problema en las primeras edades, pero debemos tratar de no transmitirles la sensación de que no pueden hacerlo solos, ya que si esa idea la interiorizan tendrán graves problemas en los años sucesivos.

Otro problema que suelen tener los padres sobre-protectores es no poner normas, no darles responsabilidades ni obligaciones. Falsamente creen que las normas pueden causarle al niño un malestar innecesario, por ello deben evitarlo. Este sistema, no prepara al niño para el mundo real, en el que todos los actos tienen consecuencias, este desajuste es mucho más perjudicial que el pequeño berrinche puntual que puede causar cumplir ciertas reglas la primera vez.

Este modelo parental puede crear los siguientes problemas psicológicos en sus hijos:

Miedos

Pueden convertirse en personas con muchos miedos, miedos a todo lo que pueda ocurrir y también a lo que no, estas personas han captado de su entorno que el mundo es un lugar peligroso y que una catástrofe puede ocurrir en cualquier momento.

Dependencia

Este modelo no ofrece herramientas a para solucionar problemas, por lo que pueden hacerse dependientes de alguna persona que pueda solucionarlos, ya que ellos se ven incapaces, y realmente no saben. Además no solo necesitan a alguien para lo problemas, puesto que tampoco son capaces de tomar decisiones por ellos mismos, ni de gestionar una vida adulta, por ello es imposible que sean independientes.

Baja autoestima

Derivado del problema anterior, surge la baja autoestima, ya que la dependencia crea una gran inseguridad en uno mismo, su auto-concepto será el de ser un verdadero “inútil”.

Como hemos visto antes este aspecto es muy tenido en cuenta en las familias en la crianza, pero hace un efecto rebote al pasar a la vida adulta, por este motivo es importante que las familias sean conscientes de esta posibilidad.

Baja tolerancia a la frustración

Durante el tiempo que ha estado en casa, no ha sufrido ningún desengaño, por ello piensa que el se merece que todo salga como el desea. Pero eso, por suerte o por desgracia choca con la realidad por lo que la frustración estará casi garantizada al salir del “nido”, esto le llevará a reaccionar con ira o agresividad con sus compañeros, creándole grandes problemas de relación social.

Estas son algunas de las consecuencias que puede crear este estilo de crianza, y como puede comprobarse, son verdaderamente poco saludables para nuestros hijos, por eso es interesante que al detectar cualquier problema en su relación parental o tiene alguna duda en su manera de educar consulte con un especialista, como el psicólogo Javier Vilches, especialista en psicología infantil y terapia familiar.

 

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