Eligiendo el carrito del bebé. Claves para no equivocarse

En cuanto nos enteramos de que vamos a ser papás, enseguida se nos viene a la cabeza cuántas cosas va a necesitar nuestro futuro pequeñajo: que si la cunita, la minicuna, el carrito, la trona, la bañera… ¡cuántas cosas! Algunas con más importancia y otras que pueden reemplazarse, pero sin duda, si hay que destacar un producto básico para el bebé es el carrito.

El cochecito de bebé es indispensable porque lo vamos a utilizar desde el primer momento, todos los días y además, durante los primeros años. Un producto tan importante necesita que meditemos bien su elección para no equivocarnos.

Cuando nos acercamos a una tienda especializada de productos para bebés, descubrimos la amplísima gama de carritos para bebés que existen en el mercado. Entre tanta variedad de marcas, modelos, colores, tipos de ruedas, chasis… ¿cómo podemos decidirnos por el carrito perfecto para nuestro bebé?

Queremos ayudaros un poquito en esta tarea así que os vamos a contar algunas claves para asegurarnos de que estamos haciendo una buena elección.

El diseño importa pero no lo es todo

Hay que reconocer que el diseño es lo primero que nos entra por los ojos. Hay padres con un estilo más clásico que prefieren carritos con ruedas grandes y chasis de tipo ballesta y papás con un estilo moderno que se fijan en cochecitos minimalistas. El estilo de nuestro carrito es importante porque tenemos que llevar un carrito que, por supuesto, nos guste, pero no lo es todo.

Lo más importante, a la hora de elegir el carrito, es que sea práctico para nosotros y para nuestro estilo de vida. Un carrito cómodo será mucho más fácil de manejar.

Elige la opción más adecuada

Nuestro estilo de vida influye mucho en la elección del carro para el bebé. Plantéate cómo es tu vida diaria, y como puede llegar a ser cuando esté tu bebé. Básicamente podemos elegir entre 3 piezas:

  • El capazo: lo conocerás también como cuco. Está diseñado para llevar al bebé durante los primeros meses, aproximadamente hasta los 6 meses pero, va a depender de lo grandecito que esté vuestro peque. Es la primera pieza a utilizar porque el bebé va tumbado. En los primeros meses el bebé es muy pequeñito y pasa prácticamente todo el día dormido.
  • La silla de paseo: es la hamaca tradicional. Hay un momento en el que el capazo ya se queda pequeño. Además tu bebé querrá observar todo lo que le rodea y en el capazo se aburrirá porque su visión es muy limitada. Es el momento oportuno de pasarlo a la silla. Hay sillas que se pueden utilizar también con el bebé recién nacido. Las puedes identificar porque incluyen un cojín reductor para que no le sobre silla al bebé por todos lados. También se pueden tumbar en posición totalmente horizontal. Como anteirormente hemos comentado, los bebés necesitan ir totalmente tumbados en los primeros meses.
  • El grupo 0: te sonará también como portabebés o huevo. El grupo 0 es la pieza que se pone en el coche para viajar en los primeros meses. Si eliges tu carrito con portabebés quiere decir que este grupo 0 podrás colocarlo tanto en el coche como en el chasis del carrito. También tienes la opción de prescindir de esta pieza y elegir una silla de auto tradicional, que solo podrá utilizarse en el coche.

Las características más importantes de los carritos

Hoy en día los carritos vienen súper equipados, con miles de accesorios y distintas prestaciones. Sobre todo, ten en cuenta los siguientes aspectos:

  • Ligereza: elige un carrito que pese poquito así será más cómodo para conducirlo. Las ruedas deben girar bien, si es posible en 360º, cuando tengamos que girar el carrito para doblar esquinas lo agradeceremos.
  • El plegado: que sea compacto, sobre todo si nuestro coche tiene el maletero pequeño. Un cochecito que se quede muy pequeño cuando se pliegue es lo ideal. También asegúrate de que se puede plegar con la silla puesta porque será muy cómodo, así, cuando guardemos el carrito en el maletero, no tendremos que desinstalar la silla y guardarla a parte, sino que solo bastará con plegarlo.
  • El tipo de ruedas: hay carritos con ruedas más pequeñitas o con ruedas de mayor tamaño. Intenta no dejarte llevar por los gustos sino por dónde vas a conducir el carrito. Si vives por ejemplo, en el campo, o pasas con frecuencia calles empedradas, elige unas ruedas grandes con buenas amortiguaciones. Si vives en ciudad, sí podrás elegir unas ruedas de menor tamaño.
  • La capota: son geniales para proteger del sol al pequeño durante los meses de verano, así evitarás tener que utilizar molestas sombrillas. Elige una capota de buen tamaño y que incluya una ventana para vigilar al peque y para que tenga transpiración.
  • La altura: no es lo mismo los papás altos que aquellos que son más bajitos. Nuestra altura también condiciona la elección del carrito. Fíjate que el carrito quede a tu altura correcta. Para ello, debe poder graduarse en varias posiciones. Así evitaremos ir incómodos y dolores de espaldas.

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La protección no es saludable

Nuestro instinto biológico nos pide que cuidemos de los niños, no solo de los propios, sino de todos. Este hecho no es discutible y se debe en general, a que el ser humano, como todas sabemos, es el animal que nace más indefenso y tarda más en valerse por sí mismo.

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Pero en nuestros días, a menudo se confunde la protección con la sobre-protección, y es algo que a los adultos nos cuesta distinguir, y muchas veces incluso pensamos que somos mejores padres debido a que nos preocupamos mas por nuestros pequeños. En este articulo vamos a desmontar ese mito, ya que, la psicología demuestra, no solo que no es beneficiosa la sobre-protección, sino que es perjudicial, incluso podría decirse que no es saludable psicológicamente hablando

Los padres sobre-protectores están completamente convencidos de que su manera de tratarlos no va a dañar su salud mental, porque no van a dañar su autoestima, “no les va a faltar de nada”, pero no se dan cuenta de que la educación es ofrecer a los niños herramientas para la vida, para relacionarse en un mundo adulto, y este modelo, los educa a para un mundo irreal, en el que no podrán vivir para siempre.

Es obvio que no debemos, en ningún caso, dejar de satisfacer sus necesidades básicas, pero debemos preocuparnos más en averiguar que tareas son capaces de hacer por ellos mismos a esa edad, y menos de cuantos peligros le acecharán si no hacemos esas mismas tareas por ellos. La incertidumbre de si será capaz y de si le pasará algo, estará ahí y por ello debemos estar vigilantes por si surgiera cualquier problema en las primeras edades, pero debemos tratar de no transmitirles la sensación de que no pueden hacerlo solos, ya que si esa idea la interiorizan tendrán graves problemas en los años sucesivos.

Otro problema que suelen tener los padres sobre-protectores es no poner normas, no darles responsabilidades ni obligaciones. Falsamente creen que las normas pueden causarle al niño un malestar innecesario, por ello deben evitarlo. Este sistema, no prepara al niño para el mundo real, en el que todos los actos tienen consecuencias, este desajuste es mucho más perjudicial que el pequeño berrinche puntual que puede causar cumplir ciertas reglas la primera vez.

Este modelo parental puede crear los siguientes problemas psicológicos en sus hijos:

Miedos

Pueden convertirse en personas con muchos miedos, miedos a todo lo que pueda ocurrir y también a lo que no, estas personas han captado de su entorno que el mundo es un lugar peligroso y que una catástrofe puede ocurrir en cualquier momento.

Dependencia

Este modelo no ofrece herramientas a para solucionar problemas, por lo que pueden hacerse dependientes de alguna persona que pueda solucionarlos, ya que ellos se ven incapaces, y realmente no saben. Además no solo necesitan a alguien para lo problemas, puesto que tampoco son capaces de tomar decisiones por ellos mismos, ni de gestionar una vida adulta, por ello es imposible que sean independientes.

Baja autoestima

Derivado del problema anterior, surge la baja autoestima, ya que la dependencia crea una gran inseguridad en uno mismo, su auto-concepto será el de ser un verdadero “inútil”.

Como hemos visto antes este aspecto es muy tenido en cuenta en las familias en la crianza, pero hace un efecto rebote al pasar a la vida adulta, por este motivo es importante que las familias sean conscientes de esta posibilidad.

Baja tolerancia a la frustración

Durante el tiempo que ha estado en casa, no ha sufrido ningún desengaño, por ello piensa que el se merece que todo salga como el desea. Pero eso, por suerte o por desgracia choca con la realidad por lo que la frustración estará casi garantizada al salir del “nido”, esto le llevará a reaccionar con ira o agresividad con sus compañeros, creándole grandes problemas de relación social.

Estas son algunas de las consecuencias que puede crear este estilo de crianza, y como puede comprobarse, son verdaderamente poco saludables para nuestros hijos, por eso es interesante que al detectar cualquier problema en su relación parental o tiene alguna duda en su manera de educar consulte con un especialista, como el psicólogo Javier Vilches, especialista en psicología infantil y terapia familiar.

 

Cómo hablar sobre sexualidad con tu hijo

Ser madre es una tarea un tanto complicada, pero aún así no deja de ser divertida y educativa.

Por eso es importante que te hagas un esquema para darle prioridad a aquellos temas que resultan necesarios en las diferentes etapas de su crecimiento

Es posible que la etapa que más te asuste sea el momento de hablar sobre sexualidad con tu hijo, probablemente no sepas por donde comenzar. Por esta razón soymadre.es quiere ofrecerte algunos consejos al respecto.

Es muy probable que al momento de ser abordada sobre el tema te quedes fría y no sepas qué decir. Para evitar esto, es recomendable que empieces desde muy temprana edad, para así ir creando un lazo afectivo que pueda dar paso a conversaciones libres y fluidas en base a temas de cualquier envergadura.

Algunos especialistas recomiendan empezar con el tema a partir de los 6 años. Recuerda que cuando hablamos de sexualidad no se limita al acto sexual entre dos individuos, va mucho más allá.

Desde que el niño empieza a hablar y conocer las partes de su cuerpo, puedes enseñarle a llamar sus genitales por su nombre.

Más adelante puede que surjan interrogantes del tipo por qué las niñas y los niños somos diferentes. Bien, es un buen momento para diferenciar el hombre de la mujer partiendo de sus rasgos físicos y de seguro que el niño comprenderá.

A medida que pasan los años, seguirán surgiendo interrogantes, que si has establecido una estrecha relación con tu hijo, podrás responder con naturalidad.

Sexualidad en la etapa de la pubertad

La pubertad es la etapa en que el niño empieza a experimentar cambios físicos que, lo natural es que demande una explicación de parte de los padres. Ojo con esto, es importante que lo hagas tú y no un compañero de clases, que a lo mejor desoriente a tu hijo, en lugar de educarlo al respecto.

Entonces es primordial que expliques a tu hija que partiendo de cierta edad su cuerpo experimentará ciertos cambios, le crecerá vellos en las axilas y en su vulva, por ejemplo. Más adelante le explicarás sobre la experiencia con tu primer periodo y le dejarás saber que ella también lo experimentará. Será el momento de introducirla en el tema de la capacidad de reproducción después de haber tenido su primer periodo.

De igual forma, tu hijo tendrá dudas sobre el olor corporal, el engrosamiento de la voz, el crecimiento de su pene, las sábanas mojadas, en fin, cada sexo tiene su evolución y de igual manera deben ser orientados.

Sexualidad en la pareja

Es probable que ya entrada la la adolescencia, tu hijo o hija quiera experimentar o sienta curiosidad por el sexo en la pareja. Probablemente te tiemblen las piernas, pero sí o sí es tu tarea orientarles.

Es entonces donde debes hablarles del sexo seguro, de los diferentes tipos de enfermedades de transmisión sexual, las distintas orientaciones sexuales y crear la comodidad necesaria para que ellos se sientan libres de expresar sus dudas e informarte respecto a su experiencia hasta el momento o la idea de experimentar por primera vez.

Después de todo, si vas respondiendo a las demandas de tus hijos acorde con su edad, el tema no resultará pesado y crearás una confidencialidad inquebrantable entre ellos y tu.

No olvides que ninguna otra persona jugará el mismo papel que tu en sus vidas.

Quedate embarazada en verano

Si ya estas pensando en buscar tu primer bebe o ampliar la familia, muchos te dirán que la elección de la fecha es de suma importancia, pero la realidad es que todo depende de ti. No todas aguantamos el frío y el calor del mismo modo, por lo que vivir el tercer trimestre en invierno o verano no nos afectará igual.

A pesar de esto, por lo general los peores meses para ir a por el niño los ubican a principios de verano y de invierno, debido a que su nacimiento tendría lugar directamente en la estación contraria. Por esto, son muchos los que recomiendan buscar que el nuevo miembro de la familia nazca en los en primavera u otoño por ser las estaciones con temperaturas más suaves sin llegar a importar mucho las lluvias.

De este modo, hoy os vamos a hablar de algunas de las ventajas de quedarse embaraza durante los meses más cálidos del verano.

Mejor calidad en el esperma

Una característica que permite que el embarazo llegue con más facilidad, ya que los espermatozoides son muchos más activos, en especial durante los meses de julio y agosto. A este detalle que permite conseguirlo con más facilidad, se le suma que las vacaciones permiten alejarse del estrés derivado del trabajo, por lo que el cuerpo se relaja aceptando mejor la concepción.

No sufras las temperaturas extremas 

Uno de los mejores puntos a favor es que los meses con más barriga, como el tercer trimestre, lo vivirás a final del invierno y el comienzo de la primavera pudiendo escapar de los momentos más fríos de las navidades y de las altas temperaturas del verano, al igual que de los sentimientos de pesadez, hinchazón y otros posibles efectos.

Verano sin molestias

Poder disfrutar de un verano sin ningún tipo de molestia, sea derivado de la incomodidad de vivirlo en un estado avanzado o de sufrir los primeros síntomas de malestar. Muchas son las mujeres que, además, no confirman su embarazo antes de finales de agosto o del mes de septiembre.

Parto en primavera

Si has conseguido quedarte embarazada durante los últimos meses de verano, seguramente des a luz entre los meses de abril y mayo. Una época ideal, ya que tu bebé se librará de las bajas temperaturas del inviernos y para cuando llegue el calor ya tendrá un par de meses.

Además de que la baja por maternidad seguramente se una a las vacaciones del verano, por lo que podrás pasar más tiempo en casa junto a tu hijo.

Come todo lo que quieras

Para comenzar con la gestación no vienen mal iniciar una buena dieta que te ayudará a no sufrir muchos síntomas secundarios. Otro punto a favor es el de poder disfrutar de las comilonas de navidad sin ningún remordimiento, pues tienes que alimentar a tu bebe.

La importancia de la música en los más pequeños

Con la presencia de un pequeño en tu hogar, una de la multitud de cosas que cambiarán es la música que escuchas, pasando a tener una lista interminable de canciones infantiles que sustituirán a tus cantantes y grupos favoritos. Además, de generación a generación, se ha ido transmitiendo la costumbre de entonar dulces melodías a los bebés poco tiempo después de nacer, sobre todo para relajarles o hacerles dormir (dicen que la música calma a las fieras). Pero aunque esto sea así, la mayoría de madres y padres no suelen ser muy conscientes de cómo la música influye en sus bebés.

Fuente: Pixabay.com

Fuente: Pixabay.com

Es muy importante exponer a los bebés al mundo musical lo más pronto que se pueda. Los estudios reflejan que la música favorece la capacidad de los niños para la atención y la concentración, potenciando así su rendimiento en el colegio. La música estimula la memoria, el análisis, la síntesis y el razonamiento, y por lo tanto, el aprendizaje.

La música es un lenguaje que introduce a los niños a los sonidos y a los significados de las palabras, permitiendo a su vez el desarrollo de la memoria. La música puede ser el motor para desempeñar habilidades motrices, intelectuales, sociales y emocionales.

Escuchar música adecuada a su edad, permite el descubrimiento de estructuras verbales que, a través de un juego espontáneo del niño en relación con lo que suena, puede ir explorando y consolidando la comunicación verbal y el lenguaje. A medida que un niño va creciendo, va dando lugar a otras estructuras musicales, lo cual va aumentando y enriqueciendo los procesos del pensamiento y de su creatividad.

Además, acostumbra el oído a otros idiomas de una manera sencilla y agradable.

La temida vuelta al cole

Este es un mes de comienzos. Sí, la gran mayoría de las personas -esos millones de desplazamientos de los que suele hablarnos la DGT- regresan de las vacaciones con las pilas cargadas o con el síndrome de depresión postvacacional, pero vuelven.

Un momento en el que recurrimos, un año más, a esos propósitos que nunca solemos cumplir. Lo más gracioso suele ser que aprovechamos siempre las mismas fechas para engañarnos, siendo septiembre y enero los meses clave para ese extraño comportamiento.

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marta … maduixaaaa

Por lo tanto ahora que comenzamos septiembre intentaremos dar algunos consejos para que la vuelta al cole de nuestros hijos no nos haga sufrir la temida cuesta de septiembre, tanto de forma económica como emocional.

  • Comenzaremos por acostumbrar a los pequeños progresivamente a sus nuevos horarios. Después de llevar casi tres meses acostándose y despertándose más tarde llega el momento de imponer la disciplina, de conseguir que una semana antes aproximadamente, comiencen a acostarse y a despertarse antes. De esta forma, cuando comience la rutina los pequeños ya estarán acostumbrados y no tendrán que sufrir un cambio tan brusco de costumbres.
  • Una buena forma de no volvernos locos y gastar más de la cuenta puede ser elaborando una lista de las cosas esenciales. Una mochila nueva, ropa cómoda, material escolar, etc. Una lista que irá incrementando pero que evitará compras compulsivas y de esta forma se ahorrará.
  • Mentalizar al pequeño sobre sus nuevas responsabilidades. Sí ha tenido un verano perfecto ha sido porque se lo ha ganado y si el año siguiente quiere disfrutar de la playa o de la piscina tiene que cumplir durante el año. Refuerza de esta forma los buenos comportamientos y comienza a formar una conciencia sobre las consecuencias de los actos.
  • Hay que ser consciente que cuando nuestros pequeños van al colegio están allí para formarse, pero la educación viene de casa. Pon normas y refuerza los buenos comportamientos. Además debes tener en cuenta que la alimentación es algo clave en el rendimiento académico, por lo tanto, oblígales a que desayunen bien.
  • Interésate por lo que tu hijo hace en el colegio. No sería el primer niño que en su casa se comporta como debe pero que en el colegio es un “bicho”. Pregúntale directamente, día a día las cosas que han sucedido a su alrededor y de vez en cuando habla con los profesores, ellos son realmente los que te pueden orientar.

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    Iglesia en Valladolid

Por lo tanto podemos proponernos hacer estas cosas para que la educación de nuestros hijos mejore. Pero no como un propósito de esos de los que os hablaba antes, estoy  hablando de uno de los de verdad. Y es que no podemos hacer con la educación de nuestros hijos lo mismo que con el gimnasio –salvando las distancias por supuesto- hacer todo lo que debemos durante la primera o incluso las dos primeras semanas y después “abandonarlo” progresivamente.

Que seas bienvenido septiembre, este año te aseguro que este propósito lo cumplo.

El primer verano de tu hijo

Con la llegada de agosto las ciudades se quedan vacías, mientras que las costas se llenan. Un movimiento vacacional que recuerda a las glaciaciones, cuando había que huir de los lugares que comenzaban a congelarse, pero por el motivo contrario: el intenso y agotador calor.

Además, si ya es difícil decidir el destino de nuestras vacaciones porque hay que ponerse de acuerdo con varias personas, lo es mucho más con un recién nacido a nuestro lado.

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Damien Guyon

Si somos padres primerizos y no tenemos mucha idea sobre si nuestro hijo puede estar en una playa o no aquí te dejamos unos puntos a tener en cuenta.

Si nuestro bebé tiene menos de seis meses no es recomendable llevarle a la playa, pero si así lo hacemos no puede recibir ni un solo rayo de sol. De esta forma deberíamos vestirle con ropa que cubriera gran parte de su cuerpo pero con tejidos naturales, claros y ligeros, ya que todavía no se recomienda el uso de cremas solares. Además cubrirle con todo lo que fuera necesario porque con la sombrilla no es suficiente.

Cuando el pequeño ya tiene ocho meses, se le puede llevar a la playa o a la piscina para comenzar a darle bañitos. A esta altura ya se puede comenzar con la crema protectora, procurando que sea resistente al agua y de cobertura total. Se debe extender por todo su cuerpecito, sin olvidar partes sensibles como pueden ser orejas, cuello, nariz o el empeine del pie. Tenemos que repetir esta operación cada dos horas y observar si la piel de nuestro bebe reacciona correctamente sin ningún tipo de irritación o alergia. A pesar de que con esos meses ya se les puede llevar a la playa hay que tener en cuenta las franjas horarias en las que lo hacemos. Sabemos perfectamente que las horas más peligrosas para exponernos al sol son las centrales del día, por lo tanto antes de las 10 de la mañana o a partir de las 17, pueden ser unas buenas alternativas.

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Marco N. Bulgarelli

Gorritos, pañuelos, gafitas de sol, sombrillas o camisetas son imprescindibles ya que la arena refleja las radiaciones solares. Hay que tener en cuenta que si los adultos nos protegemos cada vez más del sol, la piel de un niño es mil veces más sensible que la nuestra por lo tanto necesita de más atención y cuidados.

Si decidimos llevarles a la playa, hay que tratar de mantener a los pequeños de la casa siempre hidratados dándoles mucha agua y fruta de verano.

Habitaciones para dar rienda suelta a su imaginación

Los pequeños de la casa puedes llegar a ser piratas, princesas, ogros y guerreras y eso hace que la casa se convierta en su escenario de película donde la ducha es el océano, el salón la torre de la princesa, la cocina la casa del ogro y el pasillo el laberinto del combate. La casa acaba siempre manga por hombro, que si un tacón por aquí, una espada por allá, y algún que otro peluche en lugares más recónditos que ni puedes llegar a imaginar como llegaron allí.

Los niños juegan y se divierten, necesitan lugares donde dibujar, donde poder sentirse libres y no coaccionados por la futura reprimenda y castigo. Por eso hoy vamos a hablar de su espacio ideal, el espacio de casa que debe estar dedicada para ellos, y que al contrario de los que muchos piensan debe ser un sitio ideado para el desastre, su habitación. Muchas veces pensamos que darles un espacio perfecto, del que verías en las revistas de moda y decoración, pero la verdad es que lo que ellos necesitan es un hueco donde poder tirarse por el suelo sin peligro de que ese jarrón tan bonito se rompa o donde poder dibujar y que su obra maestra quede a vista de todos.

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Hazle un favor a tu pequeño y dale libertad, pocos muebles y mucho espacio, ellos en realidad se conforman solo con una cama. Haz que ellos participen en su decoración. Una idea muy buena es comprar estores de color blanco, de los que encuentras por tres euros en cualquier ferretería. Dale a tu hijo un bote de pintura, o mejor dos o tres y deja que cree su propia cortina. Tal vez te dibuje una sirena, o simule vuestra casa. Será un trabajo que, además de divertirle, le hará valorar más el inmueble, por el trabajo que le ha llevado y por el gusto de tenerlo puesto, y si se mancha más o se rompe no dolerá tanto.

Esto es solo una pequeña idea, pero hay muchas más en las que tanto padres como hijos os divertiréis. Haced manualidades, tal vez un cuadro o tal vez darle un toque personal a las paredes de la habitación. Lo que está claro es que de este modo los niños se sentirán en espacios cómodos, aptos para ellos, donde podrán estar sin necesidad de ensuciar o romper otra parte de la casa.

Cuidando la higiene bucodental de nuestros pequeños

Lanzarse a la aventura de la maternidad/paternidad es un salto importante que como todos sabemos conlleva muchas responsabilidades y ninguna cesa hasta pasados muchos años. Es decir, que hay que preocuparse por todo y a todas horas, no de forma compulsiva pero sí hasta el punto que nos permita asegurarnos que nuestros bebés o niños están cuidados en todos los aspectos.

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Por ello es muy importante prestar atención a detalles como la higiene bucodental. Si se les inculca desde pequeños de forma adecuada van a tener un hábito muy importante ya incorporado y eso va a contribuir a su salud a medio y largo plazo. Aunque lavarse bien los dientes tiene sus complejidades. Si bien no es necesario cursar una FP higiene bucodental para saber cómo eliminar la placa y las bacterias, sí hace falta conocer algunas pautas que permitan cuidar adecuadamente la salud bucodental. Porque aparte de una cuestión estética es una cuestión de salud. Son varios y de diferente gravedad los problemas que se pueden derivar de una incorrecta higiene bucodental, desde la aparición de caries hasta la pérdida de piezas dentales. Por eso la higiene de la boca adquiere tanta importancia.

¿Cómo hacer una correcta higiene bucodental según la edad?

Como decíamos antes no es preciso hacer una FP en higiene bucodental pero sí tener en cuenta que a cada edad la boca de un/a niño/a va a necesitar de unos cuidados.

Durante los primeros meses, por ejemplo, no es necesario preocuparse por la dentición en tanto que los bebés aún no la han desarrollado. Es a partir de los seis meses cuando los primeros dientes empiezan a aparecer y cuando conviene empezar a cuidarlos. Por eso después de las comidas pasaremos una gasa humedecida por el interior de la boca del bebé, prestando especial atención a las encías. Otro aspecto relevante en estas edades es acudir al odontopediatra, el especialistas que nos garantizará que  el desarrollo de la dentición de nuestro/a pequeño/a es el adecuado. Además el especialista va a ser la persona más indicada, junto con los progenitores, para enseñar al menor a desarrollar la técnica de cepillado más adecuada para mantener su salud bucodental.

En estas edades lo más conveniente es usar un cepillo de filamentos suaves, que respeten una boca delicada aún en formación. También resulta adecuado usar una pasta de dientes especial para niños de corta edad y reforzar la higiene bucodental con el uso de un flúor, que fortalecerá el esmalte. Cuando los/as niños/as son suficientemente grandes también es muy recomendado que incorporen algún enjuague como complemento a su higiene.

Una vez el/la niño/a alcanza la adolescencia, su boca cambia y la cavidad oral varía de dimensiones. Por eso en ese momento es conveniente cambiar de cepillo de dientes y abandonar una pasta dentífrica infantil, si se usaba, para pasar a usar productos de adulto.

Durante la vida adulta conviene mantener estos hábitos de higiene bucodental para que en ningún momento la falta de ella acarree problemas de halitosis o más graves, como los daños a piezas dentales y encías y la posible pérdida de dientes. Al fin y al cabo usamos la boca a diario en multitud de ocasiones distintas y todos queremos lucir una buena sonrisa, algo que empieza y acaba en tener unos buenos hábitos de higiene bucodental. Y cuanto antes enseñemos eso a nuestros/as niños/as, mejor.