¿Qué es mejor: régimen de visitas o custodia compartida?

¿Qué es mejor: régimen de visitas o custodia compartida? Esta es la pregunta que muchos padres se plantean en el momento de una separación. Y es lógico que sea así, ya que se escuchan opiniones para todos los gustos. Hay quién dice que la custodia compartida puede ser contraproducente para los niños, ya que no van a tener conciencia de tener un hogar.

Este argumento ha sido desmontado por muchos expertos en psicología de menores, que indican que los niños se caracterizan, precisamente, por su gran capacidad de adaptación y que lo que para un adulto puede ser un poco más complicado de asumir, ellos lo van a llevar con total normalidad tras el proceso lógico de duelo que sigue a una ruptura familiar.

De hecho, los niños con custodia compartida no van a echar de menos a uno de sus padres como ocurre cuando se marca un régimen de visitas, ya que está demostrado que en estos casos la persona que no convive con el menor acaba jugando un papel muy secundario en su vida.

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Los problemas de los regímenes de visitas

Cuando se marca un régimen de visitas, uno de los padres va a ver al niño o niña una tarde por semana, con suerte y un fin de semana de cada dos, además de la mitad de las vacaciones escolares. Pero, salvo honrosas excepciones, no se le da participación en las decisiones diarias que afectan al niño.

A causa de esto, cuando están con su hijo, suelen tener la sensación de que para ese poco tiempo que están juntos, su misión es hacer que sea algo especial. Quieren, en cierta medida, compensar al niño por todo lo que no pueden darles a diario. Y eso acaba siendo un serio problema.

Dos hogares con normas claras

En un régimen de custodia compartida lo ideal sería que los padres hablaran y marcaran unas normas consensuadas básicas para el menor. Por ejemplo, los horarios de vuelta a casa. Dado que el hijo convive durante todo el año con ambos padres es más fácil evitar que uno de ellos acabe “sobornando” al menor para ganarse su afecto. Y si el hijo/a es adolecente, concretar en las dos casas el horario de vuelta si salen por la noche o se junta con sus amigos como también, en caso de no volver a la misma casa, decirle a la madre o al padre a que casa volverán.

Estas normas básicas darían una estabilidad y una sensación de normalidad en la vida del menor que le harían muy fácil adaptarse a la situación, pudiendo disfrutar de sus padres de una manera civilizada y natural, ejerciendo como tales y no como actores secundarios.

En ocasiones se complica cuando tanto el padre como la madre conviven con sus respectivas nuevas parejas. En ese caso, las normas de la casa suelen cambiar un poco. Pero lo mejor en todo caso es tener una buena relación con la ex pareja para aclarar y comentar las normas de cada casa, y que el niño o los niños, sigan con estas normas en las dos casas.

Combinar biberón y lactancia materna

Cuando nos referimos a las lactancias mixtas, nos referimos a cómo debemos alimentar al bebé. Se habla de dos opciones esenciales: la lactancia materna y la lactancia por medio del biberón o lactancia artificial, como también suele conocerse.

Lactancia materna

La lactancia materna es cuando la madre solo alimenta al bebé por medio de la leche materna, o sea que le da el pecho. Por supuesto que, en la medida que él bebé crezca, tendrá la opción de sustentarse con otro tipo de alimentos. Ahora bien, la segunda opción es la que se le suministra al bebé por medio del biberón, y es la opción que tiene la madre de poder prepararle una leche de fórmula, de las que se consiguen en farmacias y tiendas especializadas.

Motivado por que las dos opciones te brindan la oportunidad de poder hacer una selección, escogiendo entre una alternativa y otra, te contaremos en qué cosiste la lactancia mixta.

Generalmente, la opción que se seleccione no es porque la madre considera que la lactancia con la leche materna es la de su selección. Se la da porque se la da y punto. La razón principal es porque ella misma quiere alimentar a su bebé, de su leche materna, ahí es donde podemos exclamar que los biberones no tienen cabida.

Sin embargo, hay madres que por razones obvias sucede todo lo contrario: tienen que apelar a los biberones por razones, como por ejemplo que tenga problemas con la lactancia, o sea que la leche no le baje; también por situaciones muy particulares, como pueden ser los horarios de trabajo y otras causales.

Hay algunas madres que empiezan de primeras con el sistema mixto, el que se puede mantener un tiempo más o menos prudencial, según sean los deseos de la madre y por supuesto los deseos del bebé.

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Los deseos el bebé

Es por eso que la circunstancias varían de acuerdo al deseo del bebé más que el de la madre misma, por lo que hay bebés que desean más la leche materna, pero también hay bebés que prefieren la leche artificial. Es por eso que recalcamos que el que decide es él bebé, pues cuando dice que no es porque tiene su preferencia. Termina tomando lo que más le guste.

Casos en los que prefiere el biberón

Lo lógico es que el bebé diga sí al pecho y que la prefiera antes que el biberón. Es una buena suposición, ya que estar con la leche materna es estar con mamá. En cambio, el biberón se lo puede dar papá, cualquier otro familiar, incluso la vecina. Además tenemos una gran variedad de calienta biberones para elegir, con lo que la tarea de poner la leche a temperatura adecuada se facilita mucho.

Sin embargo, hay casos y casos. Por lo tanto, hay bebés que prefieren el biberón antes que el pecho de la madre. No es que uno sea un plástico, ni se trata de un rechazo a la madre, simplemente es cuestión de alimento. En el biberón, la leche sale de manera más fluida, mientras que en el pecho tiene que hacer un esfuerzo de succionar y se cansa.

Muchas lactancias mixtas fracasan, así que mucho ojo con esto, no vaya a ser que tu bebé no se decida por ninguna de las dos opciones.