Combinar biberón y lactancia materna

Cuando nos referimos a las lactancias mixtas, nos referimos a cómo debemos alimentar al bebé. Se habla de dos opciones esenciales: la lactancia materna y la lactancia por medio del biberón o lactancia artificial, como también suele conocerse.

Lactancia materna

La lactancia materna es cuando la madre solo alimenta al bebé por medio de la leche materna, o sea que le da el pecho. Por supuesto que, en la medida que él bebé crezca, tendrá la opción de sustentarse con otro tipo de alimentos. Ahora bien, la segunda opción es la que se le suministra al bebé por medio del biberón, y es la opción que tiene la madre de poder prepararle una leche de fórmula, de las que se consiguen en farmacias y tiendas especializadas.

Motivado por que las dos opciones te brindan la oportunidad de poder hacer una selección, escogiendo entre una alternativa y otra, te contaremos en qué cosiste la lactancia mixta.

Generalmente, la opción que se seleccione no es porque la madre considera que la lactancia con la leche materna es la de su selección. Se la da porque se la da y punto. La razón principal es porque ella misma quiere alimentar a su bebé, de su leche materna, ahí es donde podemos exclamar que los biberones no tienen cabida.

Sin embargo, hay madres que por razones obvias sucede todo lo contrario: tienen que apelar a los biberones por razones, como por ejemplo que tenga problemas con la lactancia, o sea que la leche no le baje; también por situaciones muy particulares, como pueden ser los horarios de trabajo y otras causales.

Hay algunas madres que empiezan de primeras con el sistema mixto, el que se puede mantener un tiempo más o menos prudencial, según sean los deseos de la madre y por supuesto los deseos del bebé.

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Los deseos el bebé

Es por eso que la circunstancias varían de acuerdo al deseo del bebé más que el de la madre misma, por lo que hay bebés que desean más la leche materna, pero también hay bebés que prefieren la leche artificial. Es por eso que recalcamos que el que decide es él bebé, pues cuando dice que no es porque tiene su preferencia. Termina tomando lo que más le guste.

Casos en los que prefiere el biberón

Lo lógico es que el bebé diga sí al pecho y que la prefiera antes que el biberón. Es una buena suposición, ya que estar con la leche materna es estar con mamá. En cambio, el biberón se lo puede dar papá, cualquier otro familiar, incluso la vecina. Además tenemos una gran variedad de calienta biberones para elegir, con lo que la tarea de poner la leche a temperatura adecuada se facilita mucho.

Sin embargo, hay casos y casos. Por lo tanto, hay bebés que prefieren el biberón antes que el pecho de la madre. No es que uno sea un plástico, ni se trata de un rechazo a la madre, simplemente es cuestión de alimento. En el biberón, la leche sale de manera más fluida, mientras que en el pecho tiene que hacer un esfuerzo de succionar y se cansa.

Muchas lactancias mixtas fracasan, así que mucho ojo con esto, no vaya a ser que tu bebé no se decida por ninguna de las dos opciones.

Eligiendo el carrito del bebé. Claves para no equivocarse

En cuanto nos enteramos de que vamos a ser papás, enseguida se nos viene a la cabeza cuántas cosas va a necesitar nuestro futuro pequeñajo: que si la cunita, la minicuna, el carrito, la trona, la bañera… ¡cuántas cosas! Algunas con más importancia y otras que pueden reemplazarse, pero sin duda, si hay que destacar un producto básico para el bebé es el carrito.

El cochecito de bebé es indispensable porque lo vamos a utilizar desde el primer momento, todos los días y además, durante los primeros años. Un producto tan importante necesita que meditemos bien su elección para no equivocarnos.

Cuando nos acercamos a una tienda especializada de productos para bebés, descubrimos la amplísima gama de carritos para bebés que existen en el mercado. Entre tanta variedad de marcas, modelos, colores, tipos de ruedas, chasis… ¿cómo podemos decidirnos por el carrito perfecto para nuestro bebé?

Queremos ayudaros un poquito en esta tarea así que os vamos a contar algunas claves para asegurarnos de que estamos haciendo una buena elección.

El diseño importa pero no lo es todo

Hay que reconocer que el diseño es lo primero que nos entra por los ojos. Hay padres con un estilo más clásico que prefieren carritos con ruedas grandes y chasis de tipo ballesta y papás con un estilo moderno que se fijan en cochecitos minimalistas. El estilo de nuestro carrito es importante porque tenemos que llevar un carrito que, por supuesto, nos guste, pero no lo es todo.

Lo más importante, a la hora de elegir el carrito, es que sea práctico para nosotros y para nuestro estilo de vida. Un carrito cómodo será mucho más fácil de manejar.

Elige la opción más adecuada

Nuestro estilo de vida influye mucho en la elección del carro para el bebé. Plantéate cómo es tu vida diaria, y como puede llegar a ser cuando esté tu bebé. Básicamente podemos elegir entre 3 piezas:

  • El capazo: lo conocerás también como cuco. Está diseñado para llevar al bebé durante los primeros meses, aproximadamente hasta los 6 meses pero, va a depender de lo grandecito que esté vuestro peque. Es la primera pieza a utilizar porque el bebé va tumbado. En los primeros meses el bebé es muy pequeñito y pasa prácticamente todo el día dormido.
  • La silla de paseo: es la hamaca tradicional. Hay un momento en el que el capazo ya se queda pequeño. Además tu bebé querrá observar todo lo que le rodea y en el capazo se aburrirá porque su visión es muy limitada. Es el momento oportuno de pasarlo a la silla. Hay sillas que se pueden utilizar también con el bebé recién nacido. Las puedes identificar porque incluyen un cojín reductor para que no le sobre silla al bebé por todos lados. También se pueden tumbar en posición totalmente horizontal. Como anteirormente hemos comentado, los bebés necesitan ir totalmente tumbados en los primeros meses.
  • El grupo 0: te sonará también como portabebés o huevo. El grupo 0 es la pieza que se pone en el coche para viajar en los primeros meses. Si eliges tu carrito con portabebés quiere decir que este grupo 0 podrás colocarlo tanto en el coche como en el chasis del carrito. También tienes la opción de prescindir de esta pieza y elegir una silla de auto tradicional, que solo podrá utilizarse en el coche.

Las características más importantes de los carritos

Hoy en día los carritos vienen súper equipados, con miles de accesorios y distintas prestaciones. Sobre todo, ten en cuenta los siguientes aspectos:

  • Ligereza: elige un carrito que pese poquito así será más cómodo para conducirlo. Las ruedas deben girar bien, si es posible en 360º, cuando tengamos que girar el carrito para doblar esquinas lo agradeceremos.
  • El plegado: que sea compacto, sobre todo si nuestro coche tiene el maletero pequeño. Un cochecito que se quede muy pequeño cuando se pliegue es lo ideal. También asegúrate de que se puede plegar con la silla puesta porque será muy cómodo, así, cuando guardemos el carrito en el maletero, no tendremos que desinstalar la silla y guardarla a parte, sino que solo bastará con plegarlo.
  • El tipo de ruedas: hay carritos con ruedas más pequeñitas o con ruedas de mayor tamaño. Intenta no dejarte llevar por los gustos sino por dónde vas a conducir el carrito. Si vives por ejemplo, en el campo, o pasas con frecuencia calles empedradas, elige unas ruedas grandes con buenas amortiguaciones. Si vives en ciudad, sí podrás elegir unas ruedas de menor tamaño.
  • La capota: son geniales para proteger del sol al pequeño durante los meses de verano, así evitarás tener que utilizar molestas sombrillas. Elige una capota de buen tamaño y que incluya una ventana para vigilar al peque y para que tenga transpiración.
  • La altura: no es lo mismo los papás altos que aquellos que son más bajitos. Nuestra altura también condiciona la elección del carrito. Fíjate que el carrito quede a tu altura correcta. Para ello, debe poder graduarse en varias posiciones. Así evitaremos ir incómodos y dolores de espaldas.

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¿A qué edad puede empezar mi hijo a jugar con un tren de Lego?

La historia de los trenes de Lego tiene un largo recorrido, ya que la juguetera comenzó a comercializarlos en los años 60 y siempre ha sido un objeto asociado a un público no solo maduro, si no adulto incluso, la clásica idea del coleccionista que invierte dinero para montar un garaje lleno de ferrocarriles y vías es lo que se nos viene a la cabeza.

Sin embargo, esto no deja de ser una idealización, ya que Lego trabaja en todas sus colecciones y temas para distintas edades y gustos, pudiendo encontrar trenes de Lego para niños de 18 meses. ¿Cómo sé si un set es adecuado para un niño pequeño? Muy sencillo, Lego tiene una colección de sets enorme solamente dedicada a niños que no superan los cinco años, llamada “Lego Duplo” y también tiene sus vehículos y transportes.

Building Blocks Lego Blocks Lego Legomaennchen Toys

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Tren de Lego Duplo

Duplo es la línea de Lego pensada para niños y niñas que están en una franja de edad desde los 18 meses a los 5 años, y tiene un diseño distinto a los clásicos, ya que las piezas y las figuras son más grandes. Además del diseño de los sets, mucho más coloridos y orientados a la educación, a fomentar la creatividad desde pequeñitos y mejorar sus capacidades cognitivas.

Tren de los Números

Dentro de los distintos trenes que hay en la colección de Lego Duplo entre los que aún se pueden conseguir, hay cuatro: de pasajeros, de mercancías… el Tren de Lego Duplo por excelencia es el tren de los números, cada vagón cuenta con una cifra para ayudar al niño a aprender los números al mismo tiempo que juega.

Esto no quiere decir que sea el mejor, pero sí que podríamos decir que es el más icónico. Si nuestro hijo se acerca más a los cinco años es mejor pensar en otro tipo de tren, como el de mercancías, que es un juego de construcción en toda regla, ya que se puede construir toda una mina para cargar y descargar el tren de Lego.

Otros trenes

Fuera de Duplo hay infinidad de sets con los que jugar a montar una red ferroviaria, aunque está pensado para un público que supere los 8 años. La gran mayoría de estos transportes se encuentran en la colección de City, como parte de la ciudad de Lego que podemos ir formando con distintos sets.

O en la colección de modelos avanzados, pero eso, como hablábamos al principio está más orientado a coleccionistas y al menos a un niño en la edad de la adolescencia, donde el diseño es más realista, buscando algo más que un juguete.

Pero no se acaba ahí lo que nos ofrece la marca, fuera de esas colecciones te recomendamos para jugar y construir un Lego tren como es el Hogwarts Express, la icónica locomotora a vapor de Harry Potter les hará divertirse mucho mientras lo construyen, sobre todo si conocen al personaje. Y es que también hay algunos trenes entre las franquicias de las que tiene licencia Lego.

Esperamos haber aclarado cómo funcionan estos juguetes, que quieras despertar la creatividad de tus hijos ahora ya es cosa tuya.

La protección no es saludable

Nuestro instinto biológico nos pide que cuidemos de los niños, no solo de los propios, sino de todos. Este hecho no es discutible y se debe en general, a que el ser humano, como todas sabemos, es el animal que nace más indefenso y tarda más en valerse por sí mismo.

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Pero en nuestros días, a menudo se confunde la protección con la sobre-protección, y es algo que a los adultos nos cuesta distinguir, y muchas veces incluso pensamos que somos mejores padres debido a que nos preocupamos mas por nuestros pequeños. En este articulo vamos a desmontar ese mito, ya que, la psicología demuestra, no solo que no es beneficiosa la sobre-protección, sino que es perjudicial, incluso podría decirse que no es saludable psicológicamente hablando

Los padres sobre-protectores están completamente convencidos de que su manera de tratarlos no va a dañar su salud mental, porque no van a dañar su autoestima, “no les va a faltar de nada”, pero no se dan cuenta de que la educación es ofrecer a los niños herramientas para la vida, para relacionarse en un mundo adulto, y este modelo, los educa a para un mundo irreal, en el que no podrán vivir para siempre.

Es obvio que no debemos, en ningún caso, dejar de satisfacer sus necesidades básicas, pero debemos preocuparnos más en averiguar que tareas son capaces de hacer por ellos mismos a esa edad, y menos de cuantos peligros le acecharán si no hacemos esas mismas tareas por ellos. La incertidumbre de si será capaz y de si le pasará algo, estará ahí y por ello debemos estar vigilantes por si surgiera cualquier problema en las primeras edades, pero debemos tratar de no transmitirles la sensación de que no pueden hacerlo solos, ya que si esa idea la interiorizan tendrán graves problemas en los años sucesivos.

Otro problema que suelen tener los padres sobre-protectores es no poner normas, no darles responsabilidades ni obligaciones. Falsamente creen que las normas pueden causarle al niño un malestar innecesario, por ello deben evitarlo. Este sistema, no prepara al niño para el mundo real, en el que todos los actos tienen consecuencias, este desajuste es mucho más perjudicial que el pequeño berrinche puntual que puede causar cumplir ciertas reglas la primera vez.

Este modelo parental puede crear los siguientes problemas psicológicos en sus hijos:

Miedos

Pueden convertirse en personas con muchos miedos, miedos a todo lo que pueda ocurrir y también a lo que no, estas personas han captado de su entorno que el mundo es un lugar peligroso y que una catástrofe puede ocurrir en cualquier momento.

Dependencia

Este modelo no ofrece herramientas a para solucionar problemas, por lo que pueden hacerse dependientes de alguna persona que pueda solucionarlos, ya que ellos se ven incapaces, y realmente no saben. Además no solo necesitan a alguien para lo problemas, puesto que tampoco son capaces de tomar decisiones por ellos mismos, ni de gestionar una vida adulta, por ello es imposible que sean independientes.

Baja autoestima

Derivado del problema anterior, surge la baja autoestima, ya que la dependencia crea una gran inseguridad en uno mismo, su auto-concepto será el de ser un verdadero “inútil”.

Como hemos visto antes este aspecto es muy tenido en cuenta en las familias en la crianza, pero hace un efecto rebote al pasar a la vida adulta, por este motivo es importante que las familias sean conscientes de esta posibilidad.

Baja tolerancia a la frustración

Durante el tiempo que ha estado en casa, no ha sufrido ningún desengaño, por ello piensa que el se merece que todo salga como el desea. Pero eso, por suerte o por desgracia choca con la realidad por lo que la frustración estará casi garantizada al salir del “nido”, esto le llevará a reaccionar con ira o agresividad con sus compañeros, creándole grandes problemas de relación social.

Estas son algunas de las consecuencias que puede crear este estilo de crianza, y como puede comprobarse, son verdaderamente poco saludables para nuestros hijos, por eso es interesante que al detectar cualquier problema en su relación parental o tiene alguna duda en su manera de educar consulte con un especialista, como el psicólogo Javier Vilches, especialista en psicología infantil y terapia familiar.

 

Por qué utilizar canciones infantiles con tu hijo

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Una canción infantil es una canción popular enfocada a los niños y jóvenes. Las letras suelen ser muy sencillas y repetitivas, para que sea más fácil de memorizar. Estas canciones han ido pasando por vía oral de generación en generación como los villancicos, por eso suelen tener varias versiones. Es una manera de introducir a los niños en el mundo de la música y contribuye al desarrollo de la localización auditiva, cerebral y del reforzamiento de las emociones.

Beneficios de las canciones infantiles

Los cantos infantiles son una actividad en la que los niños, ya sea jugando o cantando diferentes melodías con temas variados, amplían sus conocimientos y desarrollan ciertas habilidades. Esto es debido a la gran diversidad de temáticas que existen en el mundo de la música. Los niños toman las palabras como un juguete y, por tanto, es una herramienta para aprender jugando. Por ejemplo, ayudan a introducir conceptos básicos como los números, los colores, objetos de la vida cotidiana y animales. Además, sirven también para desarrollar aptitudes como el ritmo, la sensibilidad, el movimiento, la empatía, socializar, y muchas cosas más. Es por eso que las canciones han sido utilizadas con los niños desde hace muchísimo tiempo.

Otra cualidad de la canción infantil es su efecto relajante que es notable en los niños. Cuando tienen sueño, cantarle una canción, como por ejemplo una nana, es un muy buen recurso para calmarlos. Es innegable que las nanas o canciones de cuna son efectivas para dormir a los más pequeños, eso lo saben las madres y padres desde los inicios de la historia del hombre. El ritmo calmado de estas canciones, junto con un tono suave y unas letras tranquilas, ayudan a los niños a relajarse y dormirse con más facilidad.

La lengua española es bastante rica en cuanto a canciones populares de este tipo. Suelen aparecer en ella seres fantásticos y mitológicos, como brujas (Llueve y hace sol) y gigantes (El gigante del pino). También es muy común la aparición de animales (Tornillo, saca cuerno; El elefante en bicicleta; El gallo quiquiriquí; Al borde del camino). También existe un gran número de canciones relacionadas con el tiempo, los acontecimientos atmosféricos (Llueve y hace sol; Sol, solecito; La luna, la ciruela; Ahora llueve, ahora nieva).

Si tienes niños pequeños y quieres canciones infantiles para escuchar con ellos, en la web http://www.miscancionesinfantiles.com tienes una gran variedad de canciones tradicionales, educativas y hasta canciones en inglés para disfrutar con tus hijos. Estas canciones siempre han sido utilizadas por los padres y madres para enseñar y entretener a sus hijos, y aunque en la actualidad cada vez se pasa menos tiempo con los hijos y se recurre más a menudo a la tecnología para entretenerlos, es importante no dejar de usar canciones infantiles con los más pequeños, por todos los beneficios que hemos comentado y por el vínculo que generan entre padres e hijos. Si no sabemos o no recordamos muchas canciones, siempre podemos hacer un buen uso de la tecnología y recurrir a youtube o webs como MisCancionesInfatntiles.com para completar nuestro repertorio de canciones.

Cómo hablar sobre sexualidad con tu hijo

Ser madre es una tarea un tanto complicada, pero aún así no deja de ser divertida y educativa.

Por eso es importante que te hagas un esquema para darle prioridad a aquellos temas que resultan necesarios en las diferentes etapas de su crecimiento

Es posible que la etapa que más te asuste sea el momento de hablar sobre sexualidad con tu hijo, probablemente no sepas por donde comenzar. Por esta razón soymadre.es quiere ofrecerte algunos consejos al respecto.

Es muy probable que al momento de ser abordada sobre el tema te quedes fría y no sepas qué decir. Para evitar esto, es recomendable que empieces desde muy temprana edad, para así ir creando un lazo afectivo que pueda dar paso a conversaciones libres y fluidas en base a temas de cualquier envergadura.

Algunos especialistas recomiendan empezar con el tema a partir de los 6 años. Recuerda que cuando hablamos de sexualidad no se limita al acto sexual entre dos individuos, va mucho más allá.

Desde que el niño empieza a hablar y conocer las partes de su cuerpo, puedes enseñarle a llamar sus genitales por su nombre.

Más adelante puede que surjan interrogantes del tipo por qué las niñas y los niños somos diferentes. Bien, es un buen momento para diferenciar el hombre de la mujer partiendo de sus rasgos físicos y de seguro que el niño comprenderá.

A medida que pasan los años, seguirán surgiendo interrogantes, que si has establecido una estrecha relación con tu hijo, podrás responder con naturalidad.

Sexualidad en la etapa de la pubertad

La pubertad es la etapa en que el niño empieza a experimentar cambios físicos que, lo natural es que demande una explicación de parte de los padres. Ojo con esto, es importante que lo hagas tú y no un compañero de clases, que a lo mejor desoriente a tu hijo, en lugar de educarlo al respecto.

Entonces es primordial que expliques a tu hija que partiendo de cierta edad su cuerpo experimentará ciertos cambios, le crecerá vellos en las axilas y en su vulva, por ejemplo. Más adelante le explicarás sobre la experiencia con tu primer periodo y le dejarás saber que ella también lo experimentará. Será el momento de introducirla en el tema de la capacidad de reproducción después de haber tenido su primer periodo.

De igual forma, tu hijo tendrá dudas sobre el olor corporal, el engrosamiento de la voz, el crecimiento de su pene, las sábanas mojadas, en fin, cada sexo tiene su evolución y de igual manera deben ser orientados.

Sexualidad en la pareja

Es probable que ya entrada la la adolescencia, tu hijo o hija quiera experimentar o sienta curiosidad por el sexo en la pareja. Probablemente te tiemblen las piernas, pero sí o sí es tu tarea orientarles.

Es entonces donde debes hablarles del sexo seguro, de los diferentes tipos de enfermedades de transmisión sexual, las distintas orientaciones sexuales y crear la comodidad necesaria para que ellos se sientan libres de expresar sus dudas e informarte respecto a su experiencia hasta el momento o la idea de experimentar por primera vez.

Después de todo, si vas respondiendo a las demandas de tus hijos acorde con su edad, el tema no resultará pesado y crearás una confidencialidad inquebrantable entre ellos y tu.

No olvides que ninguna otra persona jugará el mismo papel que tu en sus vidas.

Quedate embarazada en verano

Si ya estas pensando en buscar tu primer bebe o ampliar la familia, muchos te dirán que la elección de la fecha es de suma importancia, pero la realidad es que todo depende de ti. No todas aguantamos el frío y el calor del mismo modo, por lo que vivir el tercer trimestre en invierno o verano no nos afectará igual.

A pesar de esto, por lo general los peores meses para ir a por el niño los ubican a principios de verano y de invierno, debido a que su nacimiento tendría lugar directamente en la estación contraria. Por esto, son muchos los que recomiendan buscar que el nuevo miembro de la familia nazca en los en primavera u otoño por ser las estaciones con temperaturas más suaves sin llegar a importar mucho las lluvias.

De este modo, hoy os vamos a hablar de algunas de las ventajas de quedarse embaraza durante los meses más cálidos del verano.

Mejor calidad en el esperma

Una característica que permite que el embarazo llegue con más facilidad, ya que los espermatozoides son muchos más activos, en especial durante los meses de julio y agosto. A este detalle que permite conseguirlo con más facilidad, se le suma que las vacaciones permiten alejarse del estrés derivado del trabajo, por lo que el cuerpo se relaja aceptando mejor la concepción.

No sufras las temperaturas extremas 

Uno de los mejores puntos a favor es que los meses con más barriga, como el tercer trimestre, lo vivirás a final del invierno y el comienzo de la primavera pudiendo escapar de los momentos más fríos de las navidades y de las altas temperaturas del verano, al igual que de los sentimientos de pesadez, hinchazón y otros posibles efectos.

Verano sin molestias

Poder disfrutar de un verano sin ningún tipo de molestia, sea derivado de la incomodidad de vivirlo en un estado avanzado o de sufrir los primeros síntomas de malestar. Muchas son las mujeres que, además, no confirman su embarazo antes de finales de agosto o del mes de septiembre.

Parto en primavera

Si has conseguido quedarte embarazada durante los últimos meses de verano, seguramente des a luz entre los meses de abril y mayo. Una época ideal, ya que tu bebé se librará de las bajas temperaturas del inviernos y para cuando llegue el calor ya tendrá un par de meses.

Además de que la baja por maternidad seguramente se una a las vacaciones del verano, por lo que podrás pasar más tiempo en casa junto a tu hijo.

Come todo lo que quieras

Para comenzar con la gestación no vienen mal iniciar una buena dieta que te ayudará a no sufrir muchos síntomas secundarios. Otro punto a favor es el de poder disfrutar de las comilonas de navidad sin ningún remordimiento, pues tienes que alimentar a tu bebe.

¿Como recibirá nuestro perro al bebé?

Con la próxima llegada de un bebé surgen muchas dudas y, entre ellas, puede estar la de ¿qué pasará con mi perro cuando le vea por primera vez? Puede que quiera llamar tu atención y sentirse herido o celoso al verse desplazado por la nueva criatura o que, simplemente, se enamore del pequeño, pero hay que tener en cuenta ciertos detalles para que nuestra mascota se acostumbre a un nuevo miembro.

Anticípate a la llegada del nuevo miembro de la familia con tiempo, para él no olerá distinto, cosa que notamos los humanos. Tendrá su olor particular, al que le debes ir acostumbrando con tiempo. Haz que huela su ropa y que familiarice con la trona, la cuna y sus juguetes. Ejercita también su oído, ponle vídeos donde pueda escuchar  los ruiditos que hacen los bebes y su llanto.

Lo primero, si eres la persona que más tiempo le dedica, intenta que otros miembro de la familia  le preste atención también. Es primordial para que no note tu ausencia durante la hospitalización o cuando estés con tu hijo. Tras el parto, busca momentos para estar con él, salid a pasear junto al carrito y dedícale unos minutos de mimos y juegos al día, ayudará a que este tranquilo y no busque llamar tu atención, ya sea ladrando o destrozando cosas.

No le desplaces, es uno más de la familia, debe pasar tiempo con vosotros, con la embaraza y su tripita, con la que en ocasiones de mostrará curioso y protector.  Deja que forme parte del proceso y, una vez que el bebe haya nacido, no se lo escondas, deja que se acerquen e, incluso, que jueguen juntos y que le acompañe en el baño.

Cuando llegue el día de la presentación, es importante que salga a pasear antes y este cansado, que se agote. Evita parecer nervioso, pues se lo trasmitirás y su ansiedad por la separación crecerá. Deja que se acerque al bebé, siempre vigilando como reacciona. Que le huela y que le mire. Verá un nuevo compañero pequeño al que querer y con el que jugar, pero sobre todo, al que cuidar. Eso sí, nunca les dejes solos, son un niño y un animal en el fondo, necesitan supervisión.

Si te preocupa un poco su primera reacción, aquí os dejamos un vídeo en el que te derretirás con sus reacciones.

Embarazada a los 40

En casi todos los países desarrollados y en gran parte de aquellos que están en vías de hacerlo, se puede apreciar de forma clara como la edad media en la que las mujeres tienen su primer hijo se ha ido incrementado de forma imparable durante las dos últimas décadas.

La exigencia en el ámbito profesional y las dificultades que en muchos casos se tiene para compatibilizar la vida laboral con la maternidad ha provocado que muchas mujeres decidan retrasar el momento de ser madre en función de la estabilidad laboral y financiera, algo que cada vez se logra más tarde. Y es que en general el aumento de la esperanza de vida a provocado que las etapas se dilaten, por lo que este retraso de la maternidad es hasta cierto punto algo lógico y natural.

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Foto: Raúl Hernández González (Flickr)

La edad media en la que las españolas tuvieron su primer hijo superó en 2014 los 32 años, tres años más que hace dos décadas, duplicándose en este tiempo los embarazos en mayores de 40, cambiando de forma radical la percepción de las propias mujeres en cuanto a su reloj biológico ya que un 33% considera que pasados los 45 aún hay tiempo para ser madre.

Esta percepción no obstante no está en sintonía con la opinión de los expertos, que alertan de las consecuencias que tiene este cambio en la sociedad, en su mayoría negativas.
La tecnología en el campo de la fecundación artificial esta mejorando cada vez más, borrando casi definitivamente las barreras naturales que el propio cuerpo humano tiene. El debate sobre la moralidad de quedarse embarazada pasados los 40, cuando la posibilidad de que se produzca de forma natural es inferior al 5%, se centra sobretodo en el riesgo que supone para el feto esta gestación, multiplicándose por 10 el riesgo de el embarazo presente alguna anomalía cromosómica como la tristomía, causante de síndromes como el de Down, Patau y Edwards. A ésto se añade el aumento de abortos naturales, nacimientos prematuros y riesgo de parálisis cerebral de bebé. Otras consecuencias son el nacimiento de muchos bebes con un peso sensiblemente inferior a lo normal, lo que puede derivar en futuros problemas de salud, y como crecen las posibilidades de que estos embarazos traigan al mundo a gemelos o trillizos, con todo lo que ello conlleva.

Al margen de las consecuencias de tipo médico, el ser padres a edades avanzadas supone muchos cambios respecto a lo que podríamos llamar “normal”. Muchas son positivas, como el hecho de que suelen ser embarazos planeados y reflexionados durante tiempo, creando un ambiente más acogedor y estable al ser padres con más experiencia y recursos y normalmente contar con más tiempo para dedicar a los hijos.
Desde el punto de vista social, ya se ha denominado a esta generación como Generación Sandwich, entre los cuidados a los hijos pequeños y el cuidado de los ancianos padres, lo que obligará a dividir la atención entre ambos, algo que en países como España supone un gran problema, ya que en muchas familias la ayuda de los abuelos en el cuidado de los nietos es fundamental, especialmente para ayudar a compatibilizar vida laboral y familiar. Y no es sólo que los abuelos no puedan cuidar de los nietos y facilitar las cosas a los padres, en muchos casos estos niños no llegarán a a conocer a sus abuelos y se perderán algunas de las experiencias que marcan la vida y el carácter de las personas.

En conclusión se podría decir que, a pesar del lógico retraso de la maternidad provocado por el aumento de la esperanza de vida y en gran medida por el miedo a perder oportunidades laborales o verse discriminadas en éste, esta tendencia tiene una serie de consecuencias que en su mayoría resultan negativas para la sociedad en general, variándose una estructura familiar que en países como España se ha basado en la colaboración de padres y abuelos en el cuidado de los niños. Esto se podría intentar solucionar facilitando a los jóvenes el acceso a un trabajo digno que les permita formar una familia, y de forma más relevante, haciendo leyes que faciliten el compatibilizar vida laboral y la maternidad siguiendo el ejemplo de algunos países del norte de Europa.